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La Biblia Frente a la Sociedad Chilena

 

Salmo 119: 105. “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”.

Nuestra gran poetisa chilena; nieta de metodistas, Gabriela Mistral escribió en la portada de su Biblia personal estas inmortales palabras: “Libro mío…tu desnudez asusta a los hipócritas y tu pureza es odiosa a los libertinos”. ¡Magníficas palabras de una ilustra mujer reconocida a niveles mundiales!.

La Biblia ciertamente asusta a los hipócritas, a los mentirosos, a los que pretenden oscurecer todo el Consejo de Dios, a los partidarios de la ignorancia y a los eternos enemigos de la libertad, tiranos dictadores de la conciencia de los hijos del Dios, que nos liberto en Jesucristo por medio de su palabra.

Los asusta porque los descubre y desnuda y expone a los ojos públicos. Es odiosa ciertamente a los libertinos porque señala inconfundiblemente con su dedo acusador a los mentirosos y cínicos de todos los tiempos.

Por casi trescientos años la Biblia, la palabra del Dios vivo y verdadero, permaneció escondida a las personas de nuestro Continente Americano del Sur, los pocos ejemplares de traspasaron las barreras de la inquisición fueron ocultos celosamente o quemados en publicas hogueras. Solo con la independencia comenzaron a llegar tímidamente primero los primeros Nuevos Testamentos, y más adelante con los inicios de la obra misionera del Pastor David Tumbull en 1846, apareció la Biblia completa, en la versión evangélica de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera.

Cabe la pregunta ¿Por qué este Libro a tenido en su vida una historia tan tormentosa, tan llena de persecuciones, quemado y violentamente destruido, en que todas las fuerzas diabólicas se han unido para hacerlo desaparecer de las faz de la tierra, y por otro lado millares de mártires y valientes cristianos que no han descuidado ser sus fieles como más heroicos defensores?. La respuesta es una sola:

Ella es no solo la cúspide del genio literario, el mejor y más completo tratado de historia, la más hermosa poesía, pero por sobre todo eso. Ella es la única y definitiva revelación clara y precisa de Dios. La única que nos muestra nuestra pobre y triste condición de criaturas pecadoras y depravadas, despojadas desde los días de Adán de la comunión con nuestro Padre y Creador, y es también la única que nos proclama la grandiosa noticia de que solo y únicamente por medio del Hijo de Dios; Jesucristo el Mesías, somos redimidos de nuestra miserable condición.

Pero ella también nos habla de Libertad, de una conciencia libre, de comunión con Dios y Jesucristo, sin mediadores humanos, sin tiranos ni interpretes fraudulentos en nuestra Comunión personal con Jesús el Cristo, con su Padre Dios, y de una relación personal y estrecha con el Espíritu Santo. Solo en Ella podemos darnos clara cuenta de que somos los hombres, la magnifica creación como reyes supremos del universo y nuestro descenso vergonzoso a los abismos del orgullo personal, nuestra degeneración paulatina pero segura y nuestra fatal evolución al mal. Y también nos revela como Ella nos muestra la increíble restauración de ese mismo ser humano avergonzado y su ubicación en el pedestal de una nueva vida por medio de Cristo Jesús. Por eso la Biblia es tan odiada por los unos, como amada por nosotros.

Pero también la Biblia, a traído a nuestra Nación, la Luz en medio de las tinieblas, como escribiera en nuestro primer escudo nacional el embajador de Estados Unidos ante el gobierno del General don José Miguel Carrera, en el año 1812, y fiel evangélico; don Joel Roberto Poinset. “Después de las Tinieblas la Luz”. Y la Biblia ha abierto mentes y espíritus a generaciones de chilenos, trayendo libertad y desarrollo espiritual, igualdad social, educación, desarrollo y prosperidad económica, principalmente desde la fundación de la Sociedad Bíblica de Valparaíso en 1861.

Con la Biblia abierta los chilenos recién tuvimos la señal de la verdadera libertad, descubrimos que el alma individual descubre en Jesucristo su verdadero valor, Con Ella recuperamos la mas preciada joya de la iglesia, injustamente secuestrada, y la Biblia volvió a ser Luz que resplandece en medio de las tinieblas de la superstición, los mitos, las leyendas, y las mentiras humanas elevadas a creencias fundamentales para la salvación. Con la Biblia en manos del pueblo, los hombres recuperan al Palabra, el Verbo encarnado, caen los mitos, comienza el milagro en la congregación, allí ahora todos pueden hablar, vale la opinión de todos, se derrumban las tiranías clericales de todo tipo.
Una señal: Todos tiene acceso a la Biblia. Este acceso significa que todos pueden conocer y beber de las fuentes cristalinas mismas de la revelación y del conocimiento. La lectura de la Biblia habré un mundo nuevo, se transforma la personalidad.

Se produce un verdadero descubrimiento. Caen las mentiras opresoras mantenidas a sangre y fuego durante siglos; se ve que los ídolos no son nada ante el Dios vivo y verdadero que irrumpe en la vida de los creyentes mediante la Palabra. Los pobres toman la palabra: es una realidad nueva en muchos lugares no solo de Chile, sino también de todo este Continente lleno de tanta oscuridad. Los mismos que la leen se quedan admirados, antes eran tratados como ignorantes, y ellos mismos se consideraban como tales. Tanto en la Iglesia como en la Sociedad, se rompe el cerco, se descubre la verdad, el pueblo ahora tiene palabra y palabra de verdad que desafía toda mentira y todo engaño.

Cuando el Evangelio, La Palabra, es predicada, los sordos oyen y los mudos hablan. Con la Biblia abierta, cada cual reconoce la voz de Dios, con una potencia ignorada por siglos.

La Reforma protestante del siglo XVIº, esta pendiente aún en nuestro Chile, en nuestras Iglesias, la Biblia debe ser abierta, expuesta, enseñada, puesta en manos de cada creyente para que cada cual la examine por si mismo. Si eso ocurre, si somos fieles al principio de Lutero de “Solo la Escritura”, podremos aguardar el futuro esperanzador de la victoria de todo los que es noble, de todo buen propósito.

Pero hermanos, esto no es tarea fácil, la libertad en Cristo, encerrada en la Biblia, siempre tendrá poderosos enemigos. Nuestra propia historia lo comprueba. Del Propio Evangelio surge la voz de advertencia, se nos alerta a estar siempre vigilante.: “Estad, pues firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libre, y no estéis otra vez sujetos al yugo de la esclavitud”. (Gálatas. 5:1)

Publicado el año 2011. Autor: Rev. Juan Wehrli.  Es pastor luterano, socio activo de Sociedad Bíblica Chilena y Jefe de la Oficina Nacional de Asuntos Religiosos