{"id":7902,"date":"2013-06-15T10:32:59","date_gmt":"2013-06-15T14:32:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.sbch.cl\/sitio\/?p=7902"},"modified":"2013-08-29T15:09:09","modified_gmt":"2013-08-29T19:09:09","slug":"introduccion-al-libro-de-apocalipsis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.sbch.cl\/sitio\/introduccion-al-libro-de-apocalipsis\/","title":{"rendered":"Introducci\u00f3n al libro de Apocalipsis"},"content":{"rendered":"<p><strong>Car\u00e1cter del libro<\/strong><\/p>\n<p>Este libro, al igual que el resto del NT, fue redactado originalmente en griego; comienza con la misma palabra del t\u00edtulo: apocalipsis, que significa \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb (1.1). Juan, el autor, se sirve de ella para poner de relieve el car\u00e1cter prof\u00e9tico de su escrito (1.3; 10.11; 22.7, 9,10).<\/p>\n<p>El Apocalipsis (=Ap) es un mensaje dirigido, en primer lugar, a iglesias concretas, a comunidades cristianas contempor\u00e1neas del escritor. A ellas les anuncia que Cristo ha cumplido, en todos sus t\u00e9rminos, el plan redentor dispuesto por Dios. Pero el valor de este mensaje va m\u00e1s all\u00e1 de la \u00e9poca del profeta; tiene un alcance general: Cristo, vencedor del mal y de la muerte, asocia a su victoria a todos los creyentes, ya aqu\u00ed y ahora, mientras est\u00e1n a\u00fan sujetos a las realidades del mundo actual.<\/p>\n<p>El Apocalipsis testifica de la resurrecci\u00f3n de Jesucristo, acontecimiento vertebral de la fe y del anuncio del evangelio (cf. 1 Co 15.14\u201317) y signo de la presencia del reino de Dios. Es un testimonio expresado en un lenguaje caracter\u00edstico, rico en s\u00edmbolos, im\u00e1genes y visiones, elementos con los que el autor compone una suerte de drama cuyo \u00e1mbito es el universo entero.<\/p>\n<p>Este lenguaje corresponde al g\u00e9nero literario llamado \u00abapocal\u00edptico\u00bb (v\u00e9ase Introducci\u00f3n a Daniel). Los profetas del AT, como Isa\u00edas (caps. 24\u201327), Joel (cap. 2), Ezequiel (caps. 1 y 40\u201348) y, sobre todo, Daniel (caps. 7\u201312) y Zacar\u00edas (caps. 1\u20136) utilizaron ese g\u00e9nero literario, el cual alcanz\u00f3 su mayor divulgaci\u00f3n en los medios jud\u00edos a partir del s. II a.C.<\/p>\n<p><strong>La literatura apocal\u00edptica<\/strong><\/p>\n<p>La literatura apocal\u00edptica jud\u00eda surge en circunstancias especialmente angustiosas, como cuando el pueblo se halla sometido al poder pol\u00edtico y militar de alguna naci\u00f3n extranjera. Esta era la situaci\u00f3n en el s. I d.C., cuando Palestina estaba dominada por el imperio romano. En aquellos momentos, las lecturas apocal\u00edpticas ven\u00edan a alentar a la gente y a renovar sus esperanzas con descripciones de un futuro pr\u00f3ximo en el que la victoria gloriosa de Dios sobre todos sus enemigos habr\u00eda de inaugurar para Israel una era de paz y bienestar sin fin.<\/p>\n<p>Autor y \u00e9poca de composici\u00f3n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Apocalipsis de San Juan aparece, pues, en una \u00e9poca cr\u00edtica. En este caso, cr\u00edtica para los cristianos, quienes, con id\u00e9ntica energ\u00eda moral que los jud\u00edos, se opon\u00edan al paganismo de Roma y a la religi\u00f3n estatal, expresada en el culto al emperador divinizado. Este era un culto que, con car\u00e1cter oficial y obligatorio, se celebraba en altares y templos erigidos tanto en la capital del Imperio como en sus m\u00e1s lejanas provincias. Al negarse los cristianos a tomar parte en aquellas ceremonias, se les tuvo por enemigos de Roma y fueron perseguidos a muerte.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n padeci\u00f3 Juan, el autor del Apocalipsis, v\u00edctima de la persecuci\u00f3n. Probablemente hacia finales del gobierno de Domiciano (81\u201396 d.C.), fue desterrado a \u00abla isla llamada Patmos\u00bb (1.9), donde escribi\u00f3 su libro entre los a\u00f1os 93 y 95.<\/p>\n<p><strong>Teolog\u00eda del Apocalipsis<\/strong><\/p>\n<p>Juan se identifica a s\u00ed mismo como profeta (10.11; 22.9) y denomina \u00abprofec\u00eda\u00bb a su mensaje (1.3; 22.7, 10,18\u201319); pero, a diferencia de los profetas del AT, lo que \u00e9l proclama es la esperanza en Cristo resucitado, \u00abel que es y que era y que ha de venir\u00bb (1.8). Cristo, el Mes\u00edas, es \u00abRey de reyes y Se\u00f1or de se\u00f1ores\u00bb (19.16), es \u00abel Verbo de Dios\u00bb, que vive para siempre (19.13; 5.14). Su regreso, ya inminente (22.6\u20137), se\u00f1alar\u00e1 el principio de \u00abun cielo nuevo y una tierra nueva\u00bb (21.1), de una nueva creaci\u00f3n, hacia la cual se orientan las expectativas del pueblo creyente porque en ella tendr\u00e1 Dios su trono (20.11; 22.1, 3), y \u00abno habr\u00e1 muerte, ni habr\u00e1 m\u00e1s llanto ni clamor ni dolor\u00bb (21.4).<\/p>\n<p><strong>Composici\u00f3n literaria<\/strong><\/p>\n<p>La composici\u00f3n literaria de este libro, \u00faltimo de la Biblia, ha sido analizada desde diversos puntos de vista, y son muchas las propuestas que se han hecho para elaborar un esquema coherente de \u00e9l.<\/p>\n<p>La divisi\u00f3n del Apocalipsis en dos secciones principales es probablemente la m\u00e1s sencilla. La primera secci\u00f3n (1.9\u20133.22), que se caracteriza por las cartas dirigidas a siete iglesias de la provincia romana de Asia (1.4, 11), contempla la realidad de la iglesia en la perspectiva de su vida y su actividad en el mundo presente. La segunda secci\u00f3n (4.1\u201322.5) est\u00e1 formada por una complicada serie de visiones, cuyo argumento se desarrolla en el cielo. Sobre este fondo se van revelando las cosas que han de acontecer al final de los tiempos, cuando Dios haga manifiesto el triunfo de su reino eterno. Un pr\u00f3logo (1.1\u20138) y un ep\u00edlogo (22.6\u201321) completan el texto.<\/p>\n<p>Otro an\u00e1lisis posible parte de la observaci\u00f3n de que, entre los s\u00edmbolos del Apocalipsis, hay algunos que ocupan un lugar preeminente por la frecuencia de su aparici\u00f3n. Por ejemplo, el n\u00famero siete, que representa la perfecci\u00f3n de los seres y las cosas. El siete es constante en los conjuntos de esp\u00edritus, candeleros, iglesias, estrellas, sellos, trompetas y plagas. Incluso el plan general del libro parece organizado sobre la base de los siete actos principales que se ven en el esquema del contenido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Esquema del contenido:<\/strong><\/p>\n<p>Pr\u00f3logo (1.1\u20138)<\/p>\n<p>1. Los mensajes a las siete iglesias (1.9\u20133.22)<\/p>\n<p>2. Los siete sellos (4.1\u20138.1)<\/p>\n<p>3. Las siete trompetas (8.2\u201311.19)<\/p>\n<p>4. Las se\u00f1ales simb\u00f3licas (12.1\u201314.20)<\/p>\n<p>5. Las siete copas (15.1\u201316.21)<\/p>\n<p>6. Las visiones del juicio (17.1\u201320.15)<\/p>\n<p>7. La nueva Jerusal\u00e9n (21.1\u201322.5)<\/p>\n<p>Ep\u00edlogo (22.6\u201321)<\/p>\n<p>Fuente: Biblia de Estudio Reina Valera 1995. Sociedades B\u00edblicas Unidas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Car\u00e1cter del libro Este libro, al igual que el resto del NT, fue redactado originalmente en griego; comienza con la misma palabra del t\u00edtulo: apocalipsis, que significa \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb (1.1). 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