{"id":7800,"date":"2013-04-20T09:50:42","date_gmt":"2013-04-20T13:50:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.sbch.cl\/sitio\/?p=7800"},"modified":"2013-08-26T10:23:47","modified_gmt":"2013-08-26T14:23:47","slug":"introduccion-a-las-epistolas-del-nuevo-testamento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.sbch.cl\/sitio\/introduccion-a-las-epistolas-del-nuevo-testamento\/","title":{"rendered":"Introducci\u00f3n a las Ep\u00edstolas del Nuevo Testamento"},"content":{"rendered":"<p><strong>La literatura epistolar del Nuevo Testamento<\/strong><\/p>\n<p>Veintiuno de los veintisiete libros que forman el NT pertenecen al g\u00e9nero epistolar. Son cartas escritas con el fin de dirigir, aconsejar e instruir en sus primeros desarrollos a iglesias reci\u00e9n formadas, o para ayudar a los responsables de pastorearlas y administrarlas.<\/p>\n<p>En el libro de los\u00a0<em>Hechos de los Ap\u00f3stoles<\/em>\u00a0se relata c\u00f3mo la fe cristiana comenz\u00f3 a propagarse por Palestina, Asia Menor y diversos puntos de Grecia en los a\u00f1os que siguieron a la ascensi\u00f3n del Se\u00f1or. La rapidez de esta expansi\u00f3n vino muy pronto a revelar que el trabajo misionero no se reduc\u00eda a promover peque\u00f1os grupos de creyentes en diversos lugares, sino que exig\u00eda, adem\u00e1s, mantener con las nuevas comunidades una relaci\u00f3n vital que contribuyera a edificarlas espiritualmente y a orientar su conducta de acuerdo con los dictados de su fe en Cristo.<\/p>\n<p>Como consecuencia de dicha necesidad, el anuncio del evangelio, b\u00e1sicamente oral al principio, hubo de ser suplementado no mucho tiempo despu\u00e9s con la comunicaci\u00f3n por carta. Esto hizo posible a los predicadores continuar su labor de extensi\u00f3n misionera sin por ello abandonar la atenci\u00f3n de las iglesias ya establecidas.<\/p>\n<p>Las ep\u00edstolas, lo mismo que los restantes libros del NT, est\u00e1n escritas en griego, lo que no significa que el estilo literario epistolar estuviera especialmente difundido en el mundo griego de la \u00e9poca. S\u00ed lo estaba entre los romanos, que hicieron uso normal del correo como instrumento id\u00f3neo para vincular la metr\u00f3poli con las legaciones pol\u00edticas y militares de servicio en las provincias del imperio.<\/p>\n<p>En cuanto a Israel se refiere, el AT nos ha conservado el texto de algunas cartas importantes (cf.\u00a02 S 11.15;\u00a01 R 21.9\u201310;\u00a0Esd 4.11\u201316;4.17\u201322;\u00a05.7\u201317;\u00a0Neh 2.7\u20139;\u00a06.6\u20137;\u00a0Jer 29.4\u201323) y la menci\u00f3n de otras (Est 9.20,\u00a025,30;\u00a0Is 39.1). El NT, aparte de las ep\u00edstolas que componen el canon, incluye la copia de otras dos en el libro de Hechos (15.23\u201329\u00a0y23.26\u201330), adem\u00e1s de las siete dirigidas a las iglesias de Asia Menor (Ap 2\u00a0y\u00a03).<\/p>\n<p><strong>Clasificaci\u00f3n de las ep\u00edstolas<\/strong><\/p>\n<p>De acuerdo con ciertas caracter\u00edsticas comunes, podemos agrupar del siguiente modo las ep\u00edstolas del NT:<\/p>\n<p>1. Ep\u00edstolas paulinas (13)<\/p>\n<p>(a) Primeras ep\u00edstolas<\/p>\n<p>1 Tesalonicenses<\/p>\n<p>2 Tesalonicenses (algunos consideran que es posterior)<\/p>\n<p>(b) Grandes ep\u00edstolas<\/p>\n<p>Romanos<\/p>\n<p>1 Corintios<\/p>\n<p>2 Corintios<\/p>\n<p>G\u00e1latas<\/p>\n<p>(c) Ep\u00edstolas de la prisi\u00f3n<\/p>\n<p>Efesios<\/p>\n<p>Filipenses<\/p>\n<p>Colosenses<\/p>\n<p>Filem\u00f3n<\/p>\n<p>(d) Ep\u00edstolas pastorales<\/p>\n<p>1 Timoteo<\/p>\n<p>2 Timoteo<\/p>\n<p>Tito<\/p>\n<p>2. Ep\u00edstola a los Hebreos (1)<\/p>\n<p>3. Ep\u00edstolas universales (7)<\/p>\n<p>Santiago<\/p>\n<p>Pedro<\/p>\n<p>2 Pedro<\/p>\n<p>1 Juan<\/p>\n<p>2 Juan<\/p>\n<p>3 Juan<\/p>\n<p>Judas<\/p>\n<p>El t\u00edtulo que recibe cada grupo est\u00e1 inspirado en el tema o en el prop\u00f3sito general de las cartas que lo integran, o en las circunstancias que rodearon su redacci\u00f3n.<\/p>\n<p>Algunos de los t\u00edtulos se explican por s\u00ed mismos y no precisan de mayores comentarios, pero en los siguientes casos conviene hacer alguna aclaraci\u00f3n:<\/p>\n<p><strong>Primeras ep\u00edstolas:<\/strong>\u00a0es un ep\u00edgrafe que hace referencia a la \u00e9poca en que fueron compuestas. No solo se considera que son los escritos m\u00e1s antiguos del ap\u00f3stol Pablo, sino incluso de todo el NT.<\/p>\n<p><strong>Grandes ep\u00edstolas:<\/strong>\u00a0entre ellas se incluye G\u00e1latas, a pesar de la brevedad del texto. La raz\u00f3n est\u00e1 en su cercano parentesco tem\u00e1tico con Romanos, lo cual requiere considerarlas juntamente.<\/p>\n<p><strong>Ep\u00edstolas de la prisi\u00f3n:<\/strong>\u00a0cuando Pablo redactaba estas cartas, se hallaba cautivo en alg\u00fan lugar que no ha logrado determinarse. Muchos piensan que se trataba de Roma; otros muchos sugieren \u00c9feso; pero, en realidad, ni siquiera puede afirmarse con certeza que las cuatro ep\u00edstolas hayan sido escritas desde una misma prisi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Ep\u00edstolas pastorales:<\/strong>\u00a0corresponden a un tiempo en que el cristianismo, habiendo ya progresado en la fijaci\u00f3n de la doctrina y en la elaboraci\u00f3n de la estructura eclesial, necesita ordenar administrativa y pastoralmente su vida y su trabajo.<\/p>\n<p><strong>Ep\u00edstolas universales (o generales):<\/strong>\u00a0comenz\u00f3 a aplicarse este t\u00edtulo en el s. II, cuando a\u00fan estaba form\u00e1ndose el canon de los libros del NT. Significa que las siete cartas del grupo (salvo 2 Jn y 3 Jn, que fueron incluidas aqu\u00ed por su parentesco con 1 Jn) no est\u00e1n dirigidas a un destinatario determinado, sino a la generalidad de los creyentes.<\/p>\n<p><strong>Caracter\u00edsticas del g\u00e9nero epistolar<\/strong><\/p>\n<p>La estructura literaria de las ep\u00edstolas apost\u00f3licas no es uniforme. Incluso algunas de ellas (Hebreos\u00a0y\u00a0Santiago) parecen m\u00e1s bien sermones o tratados doctrinales, a los que, por alguna raz\u00f3n pastoral, se les agreg\u00f3 alg\u00fan aspecto de car\u00e1cter epistolar (como el cap.\u00a013\u00a0de\u00a0Hebreos\u00a0o el comienzo de\u00a0Santiago.) Las cartas que con mayor propiedad pueden llamarse as\u00ed responden, en t\u00e9rminos globales, al modelo cl\u00e1sico romano, que consist\u00eda en: a) un saludo inicial, precedido de la presentaci\u00f3n del autor y la indicaci\u00f3n del destinatario; b) el texto o cuerpo de la carta propiamente dicho, y c) la despedida, que inclu\u00eda saludos de personas conocidas del autor y del receptor, y saludos para esas personas.<\/p>\n<p>Los autores cristianos modificaron en ocasiones este modelo de carta en algunos de sus detalles. Por ejemplo, en lugar de la caracter\u00edstica salutaci\u00f3n inicial romana \u201cSalud\u201d, Pablo introduce al comienzo de casi todas sus ep\u00edstolas una expresi\u00f3n m\u00e1s compleja, que da testimonio de su fe: \u00abGracia y paz [o tambi\u00e9n: \u00abGracia, misericordia y paz\u00bb] a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (cf., como ejemplo,\u00a0Ro 1.7). Estas palabras van normalmente seguidas de una acci\u00f3n de gracias o de una oraci\u00f3n en favor de los destinatarios de la carta.<\/p>\n<p>Del mismo modo, la despedida no se limita al escueto y fr\u00edo \u00abP\u00e1salo bien\u00bb que leemos, por ejemplo, en la carta del tribuno Claudio Lisias al gobernador F\u00e9lix (Hch 23.30), sino que a menudo incluye, junto a saludos personales, una exhortaci\u00f3n, bendici\u00f3n o doxolog\u00eda, que es como una final afirmaci\u00f3n de su fe con que el autor cierra sus escritos.<\/p>\n<p><strong>Redacci\u00f3n de las ep\u00edstolas<\/strong><\/p>\n<p>En la \u00e9poca en que nacieron las ep\u00edstolas neotestamentarias era pr\u00e1ctica habitual que el autor dictara el texto a un asistente o amanuense. Es muy probable que\u00a0Romanos\u00a0fuera dictada por el ap\u00f3stol Pablo a un creyente que se identifica a s\u00ed mismo como \u00abTercio, que escrib\u00ed la ep\u00edstola\u00bb (Ro 16.22).<\/p>\n<p>En ocasiones, el autor no se val\u00eda de un escribiente sino de un aut\u00e9ntico secretario, quien, una vez informado de los asuntos por tratar, se encargaba de componer y redactar la carta de principio a fin. En cualquier caso, tambi\u00e9n era usual que, al t\u00e9rmino del escrito, el propio autor a\u00f1adiera, de su pu\u00f1o y letra, su nombre y unas pocas palabras de saludo (cf.\u00a01 Co 16.21,\u00a0Gl 6.11\u00a0y, quiz\u00e1,\u00a01 P 5.12).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n suced\u00eda a menudo que un libro, cuyo autor quer\u00eda ofrecer el pensamiento o las ense\u00f1anzas de un personaje de reconocido prestigio, era publicado con el nombre de este \u00faltimo, sin importar si viv\u00eda o si ya hab\u00eda muerto. En tales casos de nombre o t\u00edtulo figurado (pseudonimia o pseudoepigraf\u00eda), el autor, evidentemente, permanec\u00eda an\u00f3nimo. Este proceder, admitido en los usos literarios de la antig\u00fcedad hebrea, griega y latina, posiblemente se introdujo en ocasiones en el NT, especialmente en el g\u00e9nero epistolar. Sin embargo, sea como fuere, la autoridad de las Escrituras, soporte de la fe cristiana y norma de la vida y la conducta del pueblo de Dios, en nada qued\u00f3 por ello menoscabada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La literatura epistolar del Nuevo Testamento Veintiuno de los veintisiete libros que forman el NT pertenecen al g\u00e9nero epistolar. 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