{"id":10806,"date":"2017-03-26T15:05:50","date_gmt":"2017-03-26T18:05:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.sbch.cl\/sitio\/?p=10806"},"modified":"2017-03-22T10:45:19","modified_gmt":"2017-03-22T13:45:19","slug":"la-forma-del-mensaje-biblico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.sbch.cl\/sitio\/la-forma-del-mensaje-biblico\/","title":{"rendered":"La forma del mensaje b\u00edblico"},"content":{"rendered":"<p>Fuente: Nida, E. A., &amp; Reyburn, W. D. (2000). Significado y diversidad cultural (pp. 61\u201385). \u00a0Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<p>Hay en todo mensaje dos elementos portadores de sentido: la forma y el contenido. Si el traductor desea comunicar adecuadamente el significado de un texto, ambos aspectos le resultar\u00e1n cruciales, pues llevan consigo una serie de rasgos que demandan ajustes o suplementos.<br \/>\nLos elementos formales comprenden todos aquellos rasgos que van desde la transliteraci\u00f3n de nombres propios hasta el g\u00e9nero literario, y su significado es tanto cognoscitivo como emotivo. As\u00ed, por ejemplo, las secuencias l\u00f3gicas del pensamiento de un discurso, sin consideraci\u00f3n de su contenido, son primordialmente cognoscitivas, pero los modos en que las ideas se ordenen y se relacionen suscitan reacciones emotivas favorables o desfavorables.<br \/>\nLos rasgos b\u00e1sicos de forma comprenden fundamentalmente las siguientes categor\u00edas:<\/p>\n<p>1. Transliteraci\u00f3n.<br \/>\n2. Estructuras morfol\u00f3gicas (estructura de las palabras).<br \/>\n3. Estructura sint\u00e1ctica (combinaci\u00f3n de palabras para formar cl\u00e1usulas y oraciones).<br \/>\n4. Recursos ret\u00f3ricos (por ejemplo: discurso directo o indirecto, preguntas ret\u00f3ricas, personificaci\u00f3n, quiasmo, iron\u00eda, hip\u00e9rbole).<br \/>\n5. Versos m\u00e9tricos (es decir, estructuras po\u00e9ticas).<br \/>\n6. Lenguaje figurado.<br \/>\n7. Estructura del discurso (esto es, organizaci\u00f3n del discurso en narraci\u00f3n, descripci\u00f3n, argumento y di\u00e1logo).<br \/>\n8. G\u00e9nero literario (por ejemplo: apocal\u00edptico, prof\u00e9tico, legislativo, epistolar).<\/p>\n<p>Todos coincidimos en la importancia de hacer ajustes en el significado de ciertas palabras y frases, pero algunos descuidan casi por completo los problemas de ajuste relativos a rasgos puramente formales. En apariencia, estos rasgos son portadores de poco o ning\u00fan significado, por lo que se tiende a considerarlos como aspectos m\u00e1s o menos mec\u00e1nicos de la traducci\u00f3n. Es cierto que algunos de los llamados niveles inferiores de la estructura (sonidos, clases de palabras y sintaxis) implican ajustes en gran parte obligatorios, si bien no dejan de producir diferencias sutiles de sentido; y los llamados niveles superiores de la estructura (por ejemplo: rasgos ret\u00f3ricos, estructuras discursivas, g\u00e9neros literarios) traen consigo un n\u00famero mayor de elementos facultativos. Pero es esta precisamente el \u00e1rea donde el traductor se ve confrontado con algunas de las decisiones m\u00e1s dif\u00edciles. Aqu\u00ed el idioma pone en juego valores importantes que se relacionan \u00edntimamente con los asuntos de estilo.<br \/>\nSi bien los rasgos formales de la lengua parecen mucho menos importantes que el contenido del mensaje, tienen, no obstante, un car\u00e1cter extremadamente significativo. Por eso, deben examinarse detenidamente para poder hacer un an\u00e1lisis adecuado de las dificultades de traducci\u00f3n atinentes al contenido, las cuales, por su parte, ser\u00e1n tratadas en el Cap\u00edtulo 5.<br \/>\n<strong>Transliteraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La transliteraci\u00f3n de los nombres propios plantea un sinn\u00famero de problemas, atribuibles, por lo general, a la naturaleza esencialmente arbitraria de las estructuras f\u00f3nicas del lenguaje. Lo ideal ser\u00eda tomar un nombre propio tal como se pronuncia en el idioma fuente y ajustarlo a la forma fonol\u00f3gica natural m\u00e1s cercana en el idioma receptor. Esto equivaldr\u00eda a encontrar las series de sonidos correspondientes m\u00e1s afines y producirlos en secuencias que no violaran las pautas normales del idioma receptor.<br \/>\nRara vez, sin embargo, los nombres propios se han transliterado de manera sistem\u00e1tica. Con frecuencia, la base ha fluctuado entre dos o m\u00e1s idiomas fuente. As\u00ed, para nombres id\u00e9nticos los traductores de la Biblia a veces han usado como base el griego y otras veces el hebreo. Otros traductores han interpuesto el lat\u00edn, en el cual los nombres griegos y hebreos han sufrido ya algunos cambios, y muchos otros traductores simplemente han adoptado las formas de los nombres b\u00edblicos tal como aparecen en ciertos idiomas europeos modernos. Estos \u00faltimos, por lo general, han elegido el idioma colonial propio del \u00e1rea o la lengua materna del misionero.<br \/>\nEn muchos casos, la base para transliterar no ha sido la pronunciaci\u00f3n de un nombre, sino la ortograf\u00eda tradicional y a menudo se ha adoptado un conjunto de reglas totalmente diferentes, seg\u00fan la familiaridad del nombre. Por ejemplo, los nombres ya en uso, por contactos previos con misioneros cristianos, se toman en una forma radicalmente modificada o inclusive con la ortograf\u00eda artificialmente correcta del idioma oficial. Los nombres extra\u00f1os, por su parte, se ajustan completamente a la forma del idioma receptor. Nombres tales como Mateo, Santiago, Juan y Pedro casi no sufren cambios, pero otros como Josafat, Nabucodonosor y Abimelec se alteran de modo radical.<br \/>\nEn repetidos casos, los traductores se han limitado a un ajuste parcial. Por ejemplo, a veces han deshecho los grupos conson\u00e1nticos intolerables por medio de la inserci\u00f3n de vocales o cambiando algunas de las consonantes de manera que el grupo resulte m\u00e1s pronunciable. Pero rara vez han cambiado la longitud de los nombres o los han ajustado a los patrones regulares de secuencia voc\u00e1lica. En algunos idiomas hay patrones de armon\u00eda voc\u00e1lica que determinan los tipos de vocales que pueden aparecer en s\u00edlabas sucesivas. Es preciso atender a estas \u00abreglas\u00bb de secuencia para que la transliteraci\u00f3n suene natural o parezca pronunciable.<br \/>\nPor otra parte, en algunos idiomas, es totalmente inusitado que los nombres propios posean m\u00e1s de tres o cuatro s\u00edlabas. En consecuencia, algunos nombres b\u00edblicos excesivamente largos se acortan de acuerdo con los patrones regulares de reducci\u00f3n propios de esos idiomas. No obstante, algunas personas han sostenido que es del todo innecesario y aun desacertado efectuar esos ajustes de forma, pues los nombres extranjeros seg\u00fan argumentan deben sonar extra\u00f1os e inclusive ser dif\u00edciles de pronunciar.<br \/>\nPor otro lado, la mayor\u00eda de los hablantes nativos de una lengua receptora se sienten ofendidos por lo arbitrario y desma\u00f1ado de muchas transliteraciones. No desean que a los personajes b\u00edblicos se les llame de una manera impropiamente familiar, como ser\u00eda el caso de llamar a Santiago \u00abSantiaguito\u00bb; al ap\u00f3stol Juan, \u00abSan Juancho\u00bb o al patriarca Jacob, sencillamente \u00abCobo\u00bb. Con todo, el efecto general de conservar las transliteraciones dificultosas, y de inhibir as\u00ed la lectura p\u00fablica de las Escrituras, suele ser completamente negativo. Las personas reaccionan contra tales formas por considerarlas injustificadamente for\u00e1neas, dif\u00edciles de pronunciar y tambi\u00e9n dif\u00edciles de recordar.<br \/>\nEn algunas circunstancias, ciertas transliteraciones se objetan en virtud de la hostilidad que suscitan los hablantes del idioma usado como base. Es el caso de los hablantes del turco, quienes muestran fuertes reacciones emocionales ante las transliteraciones basadas en el griego. Preferir\u00edan leer transliteraciones basadas en cualquier otro idioma.<br \/>\nTratar de modificar transliteraciones muy arraigadas resulta excepcionalmente dif\u00edcil y riesgoso. A menudo, las personas se llegan a apegar a tales formas y reaccionan emocionalmente si se les cambia. Cambiar, por ejemplo, Mar\u00eda por \u00abMary\u00bb podr\u00eda constituir para algunos un verdadero sacrilegio.<br \/>\nNormalmente no hay peligro de que los nombres, una vez transliterados, parezcan demasiado familiares, pues siempre reflejar\u00e1n su origen extranjero. Lo importante es que no resulten causa de tropiezo para la lectura oral y que no sean motivo de verg\u00fcenza para quienes no pueden recordar la manera de pronunciarlos. En una revisi\u00f3n reciente de una versi\u00f3n espa\u00f1ola de la Biblia, se cambiaron, al menos en algunos detalles, m\u00e1s de doscientos nombres. Para la mayor\u00eda de los lectores, los cambios han resultado muy positivos, pues ahora pueden leer las Escrituras con menos temor de pronunciar mal.<br \/>\n<strong>Estructuras morfol\u00f3gicas<\/strong><\/p>\n<p>Las diversas clases de palabras, tales como sustantivos, verbos, adjetivos y adverbios, a menudo asumen categor\u00edas gramaticales: por ejemplo, n\u00famero (singular y plural), clase o g\u00e9nero, caso (agente, paciente, instrumento, etc.) y los tratamientos honor\u00edficos que se asocian, a menudo, con los nombres y pronombres. Hay afijos de tiempo (por ejemplo, pasado, presente y futuro); existe el aspecto (la perspectiva especial desde la cual el hablante ve subjetivamente un suceso: durativo, iterativo, incoativo, resultativo, etc.) y tambi\u00e9n existen los modos, que normalmente se asocian con los verbos. Los adjetivos y los adverbios frecuentemente indican grados de intensidad: comparativo (m\u00e1s fino que), superlativo (el m\u00e1s fino de) y el absoluto (fin\u00edsimo).<br \/>\nCuando las formas de las palabras son obligatorias (es decir, exigidas por una determinada construcci\u00f3n sint\u00e1ctica), al traductor no le queda otro camino que hacer los ajustes necesarios. El sistema aspectual de los verbos hebreos debe ajustarse al llamado sistema temporal de la mayor\u00eda de los modernos idiomas indoeuropeos. De manera semejante, si se pasa del griego a una t\u00edpica lengua de la familia bant\u00fa, los tres g\u00e9neros caracter\u00edsticos del primero (masculino, femenino y neutro) tienen que adaptarse a los doce o m\u00e1s g\u00e9neros propios de la mayor\u00eda de los idiomas de dicha familia ling\u00fc\u00edstica. Ahora bien, cuando las estructuras morfol\u00f3gicas son m\u00e1s bien facultativas que obligatorias, la tarea del traductor se hace m\u00e1s compleja, pues en cada caso se ver\u00e1 obligado a decidir si la introducci\u00f3n de determinadas formas es realmente compatible con el contexto.<br \/>\nAlgunos traductores han intentado reproducir sistem\u00e1ticamente las estructuras de la lengua fuente, y al proceder de este modo han producido versiones muy desma\u00f1adas. La distinci\u00f3n entre singular y plural normalmente es obligatoria en griego y espa\u00f1ol, pero es facultativa en algunos idiomas. De hecho, es frecuente que el afijo marcador de plural se emplee s\u00f3lo al principio del discurso y que toda referencia posterior al sustantivo carezca de \u00e9l. Sin embargo, si el traductor sigue los patrones del griego o del espa\u00f1ol y reproduce cada forma plural, el resultado ser\u00e1 un discurso sobrecargado de formas plurales.<br \/>\n<strong>La estructura sintagm\u00e1tica<\/strong><\/p>\n<p>La estructura de la frase incluye lo que tradicionalmente se ha considerado la sintaxis de las cl\u00e1usulas y oraciones. Para el traductor constituye una de las principales \u00e1reas de ajuste.<br \/>\nUn ajuste particularmente com\u00fan es el concerniente a la extensi\u00f3n de las oraciones. Romanos 1.1\u20137, por ejemplo, se debe fraccionar en oraciones m\u00e1s cortas en casi todos los idiomas, pues este tipo de f\u00f3rmula epistolar compleja es en extremo rara. La necesidad de traducir mediante verbos los sustantivos que designan sucesos tambi\u00e9n exige reformar la sintaxis de las oraciones y, por su parte, la sustituci\u00f3n de la voz pasiva por la activa inevitablemente conlleva cambios radicales en la posici\u00f3n de los \u00absat\u00e9lites\u00bb gramaticales ligados al n\u00facleo verbal.<br \/>\nEl orden de las oraciones subordinadas tambi\u00e9n puede ser un factor importante en la reestructuraci\u00f3n, pues en algunos idiomas dichas subordinadas deben ir antes de la principal y en otros se tiende a colocarlas despu\u00e9s de ella. En numerosas lenguas las oraciones subordinadas pueden ir antes o despu\u00e9s de la principal, aunque a menudo se dan leves diferencias de significado de acuerdo con la posici\u00f3n.<br \/>\nLos problemas de atribuci\u00f3n pueden constituir dificultades mayores en algunos idiomas. Como muestra de esto, pi\u00e9nsese en el caso de Hechos 27.23. En algunos idiomas una traducci\u00f3n literal de \u00abha estado conmigo el \u00e1ngel del Dios de quien soy y a quien sirvo\u00bb podr\u00eda dar la idea de que Pablo pertenec\u00eda a un \u00e1ngel y le serv\u00eda, pues en tales idiomas las frases descriptivas siempre van unidas a los sustantivos principales \u2014\u00e1ngel\u2014 en este caso y no a los subordinados, como Dios en el ejemplo mencionado.<br \/>\nCuando los atributos tienen que reformularse como verbos, el resultado puede ser una alteraci\u00f3n considerable de la forma sint\u00e1ctica, aunque no del significado. Por ejemplo, \u00abfalsos profetas\u00bb podr\u00eda traducirse en algunos idiomas como \u00abaquellos que se dicen profetas de Dios, pero no lo son\u00bb o \u00abaquellos que proclaman falsedades en el nombre de Dios\u00bb; \u00abfalsos cristos\u00bb podr\u00eda traducirse por \u00ablos que fingen ser Cristo\u00bb.<br \/>\nEl tratamiento de la coordinaci\u00f3n y la subordinaci\u00f3n puede ser particularmente compleja. Por ejemplo, en Romanos 1.5, \u00abla gracia y el apostolado\u00bb en griego es, desde el punto de vista sint\u00e1ctico, una estructura coordinada. Pero desde la perpectiva sem\u00e1ntica la relaci\u00f3n es de subordinaci\u00f3n. En consecuencia, muchas veces se ha traducido por \u00abel privilegio de ser ap\u00f3stol\u00bb o \u00abla designaci\u00f3n de ap\u00f3stol\u00bb, en tanto que una frase posterior, \u00abobediencia de fe\u00bb, aunque subordinada en la estructura sint\u00e1ctica, est\u00e1 sem\u00e1nticamente coordinada y de aqu\u00ed que haya sido vertida como \u00abfe y obediencia\u00bb o \u00abcreer y obedecer\u00bb.<br \/>\nAl discutir tales problemas, muchos traductores insisten en que ciertas construcciones sint\u00e1cticas \u00abpueden emplearse\u00bb en la lengua receptora. Aunque esto podr\u00eda ser cierto, es importante saber en qu\u00e9 medida tales expresiones son naturales y con cu\u00e1nta frecuencia se dan en una clase particular de discurso. Si una determinada construcci\u00f3n sint\u00e1ctica (por ejemplo, la voz pasiva) aparece en una traducci\u00f3n b\u00edblica con una frecuencia mayor en un 15% a la que podr\u00eda tener en otro texto parecido en la lengua receptora, el traductor debe hacer un gran esfuerzo para reestructurar algunas de las oraciones. En general, una diferencia superior a un 5% debe considerarse sospechosa; no obstante, dada la extrema dificultad de concordar satisfactoriamente tipos de discursos, un 15% parece mucho m\u00e1s razonable.<br \/>\n<strong>Los recursos ret\u00f3ricos<\/strong><\/p>\n<p>Una gran cantidad de rasgos de la estructura del lenguaje y del estilo pueden incluirse dentro de los recursos ret\u00f3ricos: por ejemplo, el paralelismo, el quiasmo, la iron\u00eda, la exageraci\u00f3n, la atenuaci\u00f3n, el lenguaje figurado, el discurso directo incrustado, la personificaci\u00f3n, la pregunta ret\u00f3rica, la declaraci\u00f3n parent\u00e9tica y la exclamaci\u00f3n. Bastar\u00e1 una breve discusi\u00f3n de unos pocos de estos recursos para ilustrar algunos de los problemas b\u00e1sicos.<br \/>\nEn el aspecto ret\u00f3rico, la alternancia del discurso directo e indirecto acaso sea uno de los cambios m\u00e1s frecuentes. En algunos idiomas, el discurso directo es obligatorio de principio a fin, y por ello una oraci\u00f3n como \u00ables encarg\u00f3 que no contaran a nadie lo que hab\u00edan visto\u00bb (Marcos 9.9) tiene que verterse as\u00ed: \u00ab\u00c9l les encarg\u00f3: \u201cUstedes no deben contarle a nadie lo que han visto\u201d\u00bb.<br \/>\nOtras lenguas van un poco m\u00e1s lejos y transforman todo discurso impl\u00edcito en expl\u00edcitamente directo. As\u00ed, por ejemplo, \u00abellos alabaron a Dios\u00bb tiene que convertirse mediante la forma directa en: \u00abEllos dijeron: Dios es grande\u00bb. Hay incluso otros idiomas en los que se prefiere marcadamente el discurso indirecto, y esto significa cambiar un sinn\u00famero de citas directas por sus correspondientes indirectas.<br \/>\nSin embargo, la mayor\u00eda de las lenguas emplean tanto el discurso directo como el indirecto y esto puede ser particularmente \u00fatil en el tratamiento de algunas series de citas directas muy enmara\u00f1adas que se encuentran en ciertos pasajes de los escritos de los profetas, en los que pueden hallarse, por lo menos, cinco diferentes incrustaciones. Alternando con buen tino los discursos directo e indirecto, es posible en tales casos establecer las relaciones de un modo mucho m\u00e1s claro que si se intenta traducir literalmente seg\u00fan la estructura hebrea, la cual, por lo general, tambi\u00e9n emplea las citas directas.<br \/>\nPor su parte, las f\u00f3rmulas epistolares son recursos ret\u00f3ricos que a menudo deben modificarse a fin de que el lector sepa con exactitud qui\u00e9n le escribe a qui\u00e9n. Pero los ajustes m\u00e1s dif\u00edciles son los que deben hacerse en el caso de las preguntas ret\u00f3ricas. Algunos idiomas utilizan muy poco la interrogaci\u00f3n ret\u00f3rica o, cuando la emplean, exigen una respuesta inmediata.<br \/>\n<strong>En Romanos 8.31\u201335, las preguntas ret\u00f3ricas<\/strong> tienen un marcado acento dram\u00e1tico, pero vertidas de modo literal, en algunos idiomas resultan completamente fuera de tono. Lo vemos en el vers\u00edculo 34, donde a la pregunta \u00ab\u00bfPuede alguno, entonces, condenarlos?\u00bb le sigue inmediatamente una oraci\u00f3n que comienza con \u00abCristo Jes\u00fas es el que \u2026\u00bb El lector tiene que leer varias palabras m\u00e1s para darse cuenta de que Jesucristo no puede ser el que condena. Esto despistar\u00eda aun m\u00e1s en un idioma que normalmente exigiera responder de inmediato toda pregunta ret\u00f3rica. Veamos otro caso en el cap\u00edtulo primero de Hebreos. En este pasaje las preguntas ret\u00f3ricas son tan complejas e intrincadas (por haberse incluido en ellas citas directas que no son preguntas) que una buena cantidad de traducciones utilizan la oraci\u00f3n declarativa para poder verterlas.<br \/>\n<strong>El uso epistolar de \u00abnosotros\u00bb en lugar de \u00abyo\u00bb puede inducir a error en algunos idiomas.<\/strong> Por ello, normalmente debe sustituirse por el singular, siempre y cuando el traductor est\u00e9 seguro de que se trata de una referencia a la primera persona singular. Ciertamente, este parece ser el caso en Romanos 1.5: \u00abDios me ha dado el privilegio de ser un ap\u00f3stol\u00bb.<br \/>\n<strong>Como recurso enf\u00e1tico, la doble negaci\u00f3n es bastante com\u00fan en griego,<\/strong> pero cuando se traduce al ingl\u00e9s debe eliminarse. Si el idioma receptor se asemeja al griego en este aspecto particular, la doble negaci\u00f3n puede aprovecharse en algunas situaciones. No obstante, algunas expresiones positivo-negativas es mejor traducirlas de otra manera. Por ejemplo, quiz\u00e1 \u00abno muchos d\u00edas despu\u00e9s\u00bb resultar\u00eda m\u00e1s natural si se tradujera como \u00abpocos d\u00edas despu\u00e9s\u00bb, y podr\u00eda ser preferible traducir \u00abno pocos\u00bb por su equivalente positivo \u00abmuchos\u00bb.<br \/>\nLa personificaci\u00f3n de objetos inanimados o de eventos puede ocasionar dificultades en ciertos idiomas. Por ejemplo, \u00abAlzad, oh puertas, vuestras cabezas\u00bb (Salmos 24.7); \u00abAlabadle, sol y luna\u00bb (Salmos 148.3); \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1, oh muerte, tu aguij\u00f3n?\u00bb (1 Corintios 15.55). No obstante, la mayor\u00eda de los idiomas parecen emplear al menos cierto tipo de personificaci\u00f3n. En efecto, en muchas lenguas la personificaci\u00f3n es mucho m\u00e1s com\u00fan que en los textos b\u00edblicos.<br \/>\nPara resolver los problemas planteados por los recursos ret\u00f3ricos, el traductor no debe limitarse a hacer las adaptaciones formales exigidas por el idioma receptor, pues aunque de esa manera se consiga que las formas resultantes no desorienten ni sean demasiado confusas, eso es insuficiente.<br \/>\nLos rasgos ret\u00f3ricos producen cierto impacto en el lector por cuanto no constituyen la forma usual de decir las cosas; por tanto, <strong>contribuyen notablemente al estilo y al valor del discurso<\/strong>. Al traducirlas, entonces, no se les debe rebajar al nivel de expresiones ordinarias y triviales.<br \/>\nSi los modelos ret\u00f3ricos de un idioma receptor conducen a perder efecto dram\u00e1tico en determinado punto, hay que intentar compensar la p\u00e9rdida en otros puntos del texto o con otros medios, de manera que la <strong>traducci\u00f3n tenga el mismo nivel de dinamicidad y eficac<\/strong>ia que el texto original.<br \/>\n<strong>La poes\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Traducir satisfactoriamente la poes\u00eda es quiz\u00e1 la tarea m\u00e1s ardua que pueda enfrentar un traductor. La poes\u00eda ofrece rasgos tan distintivos que a menudo se la clasifica como uno de los dos tipos b\u00e1sicos de discurso, de los cuales el otro es la prosa. Sin embargo, no es que sea absolutamente distintiva, pues casi todos los tipos de discurso (ense\u00f1anza, historia, predicciones, relatos personales y estados an\u00edmicos) pueden trasladarse a una forma po\u00e9tica como poes\u00eda did\u00e1ctica, \u00e9pica, prof\u00e9tica o l\u00edrica.<br \/>\nLo distintivo de la poes\u00eda no es la estructura b\u00e1sica del discurso, sino el car\u00e1cter de sus versos en tanto medidos con la acentuaci\u00f3n de palabras, la acentuaci\u00f3n de frases, el alargamiento de las vocales, el n\u00famero de pies po\u00e9ticos, el n\u00famero de s\u00edlabas y palabras y el paralelismo formal. Los medios para medir tales versos difieren much\u00edsimo de un idioma a otro, pero siempre se mantiene alg\u00fan sistema b\u00e1sico en cuanto a la extensi\u00f3n que generalmente incluye alg\u00fan tipo de paralelismo estructurado. La rima, tan com\u00fan en los idiomas europeos occidentales, es relativamente rara si se consideran todos los tipos de idiomas y estructuras po\u00e9ticas que existen.<br \/>\nAunque la caracter\u00edstica de los versos m\u00e9tricos es el elemento m\u00e1s se\u00f1alado de la poes\u00eda, no constituye en modo alguno su \u00fanico rasgo distintivo. Normalmente la poes\u00eda emplea muchas m\u00e1s expresiones figuradas que la prosa y un poema, visto como un todo, puede tener m\u00e1s de un nivel de sentido figurado. La poes\u00eda tambi\u00e9n se inclina al empleo de expresiones nuevas, es relativamente compacta (es decir, comunica por frase mucho m\u00e1s que la prosa), es de enorme complejidad en su estructura sint\u00e1ctica, pero generalmente muestra oraciones y cl\u00e1usulas m\u00e1s cortas que las correspondientes al discurso de la prosa. Ninguno de estos rasgos, ni su combinaci\u00f3n, provee un criterio para definir la poes\u00eda en contraste con la prosa, pero tomados en conjunto, en combinaciones y grados diversos, s\u00ed sirven muy bien para describir las formas po\u00e9ticas.<br \/>\nSin embargo, <strong>lo importante para el traductor es que lo considerado como sumamente po\u00e9tico en un idioma no necesariamente lo es en otro<\/strong>. Las acusaciones a los enemigos de Israel lanzadas por los profetas del Antiguo Testamento en forma po\u00e9tica son extremadamente eficaces en hebreo, pero traducidas al espa\u00f1ol o a alg\u00fan otro idioma occidental europeo a menudo carecen de verdadera calidad po\u00e9tica. Eso se deber\u00e1 en parte a que los manifiestos, los ultimatums y las denuncias modernos no se escriben en forma po\u00e9tica, y aunque en hebreo la estructura po\u00e9tica ayudaba a que las palabras de los profetas parecieran m\u00e1s dignas de los mensajes divinos, no es posible trasladar esta misma cualidad a muchos otros idiomas.<br \/>\nAunque la mayor\u00eda de los traductores b\u00edblicos han reconocido que las formas y valores po\u00e9ticos difieren ampliamente de un idioma a otro, algunos todav\u00eda se empe\u00f1an en reflejar las estructuras originales imprimiendo prosa como si fuera poes\u00eda por medio de alg\u00fan tipo de sangr\u00eda po\u00e9tica de los versos. Pero la simple impresi\u00f3n de la prosa como poes\u00eda no la convierte en discurso po\u00e9tico. Cuando los materiales traducidos no poseen los rasgos esenciales de la poes\u00eda en el idioma receptor, no deber\u00edan imprimirse como poes\u00eda. Si se hiciera, entonces debe respetarse y seguirse el sistema de ese idioma.<br \/>\nLa New English Bible (Nueva Biblia Inglesa) es un notable ejemplo de la falla que hemos mencionado, pues en ella se usa un sistema de triple sangrado que solo refleja el sistema acentual de los versos hebreos. No hay relaci\u00f3n alguna entre este sistema de acentuaci\u00f3n de la po\u00e9tica hebrea y el tipo normal de sangrado que se utiliza en la poes\u00eda inglesa, la cual depende del paralelismo y la subordinaci\u00f3n del pensamiento. El intento de imponer el sistema hebreo de acentuaci\u00f3n sobre un sistema de sangrado ingl\u00e9s resulta a la vez afectado y extra\u00f1o.<br \/>\nUno de los rasgos importantes de la poes\u00eda hebrea es el paralelismo de los versos, con una cantidad de variantes que incluye el cruce de rasgos semejantes o correspondientes llamado quiasmo, el paralelismo positivo y negativo, la correspondencia de estrofas y muchos m\u00e1s. Para el traductor, las estructuras m\u00e1s problem\u00e1ticas son los versos completamente paralelos, en los cuales dos versos dicen esencialmente lo mismo, aunque con palabras diferentes. Si el idioma receptor no usa tales estructuras de pensamiento, las formas resultantes pueden ser del todo desorientadoras. En primer lugar, el lector puede pensar que el autor original fue neciamente repetitivo. A su vez, si las expresiones no parecen ser completamente redundantes, el lector puede concluir que el autor trataba de decir otra cosa, en vez de percibir que su intenci\u00f3n era recalcar el primer verso por medio de una expresi\u00f3n cabalmente paralela en el siguiente.<br \/>\nEn numerosas ocasiones, los traductores han intentado resolver los problemas de paralelismo completo reduciendo los dos versos a uno. A su vez, para compensar la p\u00e9rdida del \u00e9nfasis propio de los dos versos hebreos, han introducido elementos enf\u00e1ticos que reflejan de alg\u00fan modo la fuerza original. En su traducci\u00f3n de la poes\u00eda hebrea, Ronald Knox se propuso eliminar en lo posible el paralelismo, pues sent\u00eda que no armonizaba con el estilo del ingl\u00e9s moderno. Muchos discutir\u00e1n si se justifica la eliminaci\u00f3n de esa estructura po\u00e9tica, pero todos coincidir\u00e1n en que Knox ha salido muy airoso al lograr suprimirlo sin deformar seriamente el \u00e9nfasis del escrito fuente.<br \/>\nEn virtud del car\u00e1cter sumamente especializado de los <strong>rasgos po\u00e9ticos de cualquier lengua fuente, a menudo es imposible trasladar a la lengua receptora incluso unos cuantos de los elementos m\u00e1s distintivos<\/strong>. Sin embargo, es preciso hacer el m\u00e1ximo esfuerzo para tratar de compensar la p\u00e9rdida hasta donde sea posible. Casi inevitablemente, esto conducir\u00e1 al empleo de expresiones figuradas en un porcentaje muy superior al que es normal en el discurso no po\u00e9tico del idioma receptor. Puede igualmente conducir a que se emplee en poes\u00eda una cantidad de figuras discursivas que quiz\u00e1 sean totalmente nuevas y novedosas en el idioma receptor. Por lo mismo, inevitablemente se tender\u00e1 a recargar el canal de comunicaci\u00f3n, pero tal recargo es de esperarse en la poes\u00eda, la cual se caracteriza precisamente por ser muy compacta.<br \/>\nLo que es de particular importancia para el traductor es determinar el \u00absignificado\u00bb de la poes\u00eda en la cultura receptora. \u00bfSignifica que los contenidos son de alg\u00fan modo irreales y que el mensaje no es particularmente urgente, tal como piensan la mayor\u00eda de las personas del mundo angloparlante? \u00bfLa artificialidad de la forma induce al lector a creer que el contenido es igualmente artificial? \u00bfEs el lirismo lo que hace que se aprecie la poes\u00eda mientras que se la menosprecia cuando encierra prop\u00f3sitos did\u00e1cticos o \u00e9picos? Es esencial que el traductor responda estas preguntas para poder determinar cu\u00e1les pasajes b\u00edblicos deber\u00edan verterse como po\u00e9ticos e imprimirse como tales y cu\u00e1les discursos deber\u00edan transformarse en un estilo igualmente eficaz de prosa.<br \/>\n<strong>El lenguaje figurado<\/strong><\/p>\n<p>Bajo este rubro pueden clasificarse todos los sentidos figurados propios de palabras individuales y frases idiom\u00e1ticas; es decir, las combinaciones de palabras cuyos significados no pueden deducirse de los significados de los t\u00e9rminos aislados. Muchas veces tales expresiones se clasifican como \u00absem\u00e1nticamente exoc\u00e9ntricas\u00bb, por cuanto el significado del todo es diferente del que dar\u00eda la suma del significado de las partes. Puesto que el lenguaje figurado se relaciona \u00edntimamente con las peculiaridades culturales de una comunidad ling\u00fc\u00edstica, s\u00f3lo en contadas ocasiones puede traducirse literalmente.<br \/>\nLo que nos interesa aqu\u00ed no es la forma particular en que las expresiones figuradas difieren de un idioma a otro. Lo importante es que las expresiones figuradas son de uso universal y que en grados variables se emplean para indicar muchos tipos de experiencias, sobre todo actitudes y reacciones de car\u00e1cter psicol\u00f3gico.<br \/>\nProporcionalmente, el lenguaje figurado es mucho menos frecuente que el lenguaje literal y de ah\u00ed su mayor efecto. Adem\u00e1s, por ser tan especializado en su significaci\u00f3n y estar ligado de modo tan estrecho a los rasgos y las actitudes culturales distintivas, su empleo acent\u00faa el valor emotivo de la comunicaci\u00f3n, al hacerla mucho m\u00e1s propia y personal. Ahora bien, dado que muchas frases idiom\u00e1ticas provenientes de la lengua fuente no pueden traducirse a la lengua receptora, la sustituci\u00f3n por giros no figurados inevitablemente trae consigo una p\u00e9rdida del efecto caracter\u00edstico de aqu\u00e9llas. Esto resulta especialmente cierto en los pasajes po\u00e9ticos, en los cuales el lenguaje figurado es elemento imprescindible.<br \/>\nEl traductor sensible, consciente de que se pierde el efecto de muchas expresiones idiom\u00e1ticas y significados figurados que no pueden verterse en la lengua receptora, debe intentar compensar esta p\u00e9rdida mediante el uso cauteloso de modismos que puedan traducir expresiones no idiom\u00e1ticas del texto fuente. Por ejemplo, al traducir \u00abpaz\u00bb como \u00abreclinarse en el coraz\u00f3n\u00bb, al traducir \u00abamar\u00bb como \u00abesconder a otro en el coraz\u00f3n\u00bb y al reproducir el sentido de \u00abconfiar\u00bb como \u00abrecostar todo el peso personal sobre\u00bb, se da alguna posibilidad de compensar, al menos en cierta medida, la p\u00e9rdida del efecto original.<br \/>\nEl problema de la p\u00e9rdida de efecto al traducir modismos con expresiones no idiom\u00e1ticas se refleja de forma interesante en las reacciones de muchos lectores ante las traducciones del lenguaje figurado de la Biblia. Cuando se les habla de las expresiones figuradas que otros idiomas emplean para traducir lo que se expresa en lenguaje literal en espa\u00f1ol, suelen sorprenderse y se sienten complacidos de ver que la Biblia puede ser tan expresiva. Ahora bien, cuando descubren que algunos modismos de las Escrituras casi se pierden en el proceso de traducci\u00f3n (por ejemplo, \u00abhambre y sed de justicia\u00bb en algunas lenguas tiene que convertirse en \u00abdesear much\u00edsimo la justicia\u00bb y \u00abheredar la tierra\u00bb se traduce como \u00abrecibir lo que Dios ha prometido\u00bb, mientras \u00abce\u00f1ir los lomos de vuestro entendimiento\u00bb suele interpretarse como \u00abprep\u00e1rense para pensar\u00bb), los lectores sienten que a la Escritura se le est\u00e1 robando algo de su significado. En realidad, no hay p\u00e9rdida de significado referencial, sino p\u00e9rdida de efecto, la cual debe mantenerse en un m\u00ednimo.<br \/>\nEl problema de la concordancia entre los niveles de efecto es, sin embargo, un problema totalmente diferente de las complicaciones de traducir el contenido sem\u00e1ntico del lenguaje figurado. El pr\u00f3ximo cap\u00edtulo tendr\u00e1 como tema central esta serie de dificultades.<br \/>\n<strong>La estructura del discurso<\/strong><\/p>\n<p>Existen cuatro tipos b\u00e1sicamente diferentes de estructuras discursivas:<strong> narraci\u00f3n, descripci\u00f3n, argumentaci\u00f3n y di\u00e1logo.<\/strong><br \/>\nEl discurso narrativo consiste en una serie de hechos y participantes relacionados temporalmente. El descriptivo es esencialmente un conjunto de caracter\u00edsticas de objetos o eventos espacialmente relacionados. El argumentativo se constituye de una serie de eventos, estados o circunstancias relacionadas l\u00f3gicamente. Por su parte, el di\u00e1logo consiste fundamentalmente en una serie de preguntas y respuestas, o de enunciados y negaciones en las que las formas relacionadas se condicionan unas a otras de modo intenso.<br \/>\nEn los textos verdaderos, por lo general, se observa una combinaci\u00f3n de tipos de discurso. Lo que comienza como narraci\u00f3n, a menudo contiene descripci\u00f3n. As\u00ed mismo, en la argumentaci\u00f3n se pueden entremezclar tanto lo narrativo como el di\u00e1logo. En sentido t\u00e9cnico, este \u00faltimo debe distinguirse de la \u00abconversaci\u00f3n\u00bb, la cual se presta mucho m\u00e1s para estructurarse como narraci\u00f3n, descripci\u00f3n o argumentaci\u00f3n.<br \/>\nEl discurso narrativo comienza normalmente con alg\u00fan tipo de <strong>marco espacio-temporal<\/strong> (esto es, cu\u00e1ndo y d\u00f3nde ocurrieron el hecho o los hechos) y con la presentaci\u00f3n de al menos algunos de los participantes. La secuencia de los eventos sigue un orden temporal, pero puede haber \u00abretrospecciones\u00bb mediante las cuales el narrador provee de informaci\u00f3n previa a los lectores. Pueden presentarse tambi\u00e9n \u00abanticipaciones\u00bb, por medio de las cuales el autor informa a los lectores de algo que ocurrir\u00e1 o es posible que ocurra posteriormente en la historia.<br \/>\nAunque es usual que haya una correspondencia relativamente estricta entre el orden temporal y el ling\u00fc\u00edstico, es decir que los hechos se describan en orden cronol\u00f3gico, en modo alguno las retrospecciones son desacostumbradas. En efecto, parecen ser pr\u00e1cticamente universales en la relaci\u00f3n eficaz de historias. No deben considerarse simplemente como una t\u00e9cnica que le permite a la fuente insertar informaci\u00f3n que podr\u00eda haberse olvidado. Por el contrario, dicho recurso le permite al narrador de la historia comenzar los acontecimientos en un punto decisivo y, despu\u00e9s de haber captado la atenci\u00f3n de los oyentes, suplir algunos de los antecedentes necesarios. El <strong>discurso narrativo,<\/strong> por lo general, finaliza con <strong>alg\u00fan tipo de afirmaci\u00f3n sumaria o la resoluci\u00f3n de la trama,<\/strong> la cual explica el meollo de la historia.<br \/>\nEl <strong>discurso descriptivo<\/strong> suele comenzar a partir de un punto y entonces procede a detallar de manera sistem\u00e1tica las variadas caracter\u00edsticas de alg\u00fan objeto o suceso. La descripci\u00f3n del aspecto de una persona, por ejemplo, no salta del color del pelo al tama\u00f1o de los pies y luego al ancho de los hombros, sino que con frecuencia se inicia por la cabeza y contin\u00faa espacialmente con las otras partes del cuerpo. Otro tipo de orientaci\u00f3n descriptiva puede abarcar una serie de caracter\u00edsticas organizadas seg\u00fan una esfera sem\u00e1ntica particular. De este modo, se puede describir un edificio comenzando por el tipo de construcci\u00f3n, luego el plano de los diferentes pisos, despu\u00e9s el sistema de decoraci\u00f3n y as\u00ed sucesivamente.<br \/>\nEl <strong>discurso argumentativo,<\/strong> por su parte, puede aparecer a lo largo de cualquier tipo de relaci\u00f3n l\u00f3gica; por ejemplo, causa-efecto, raz\u00f3n-resultado, prop\u00f3sito-resultado o gen\u00e9rico-espec\u00edfico. As\u00ed, por ejemplo, se puede establecer una proposici\u00f3n general y luego proveer todas las razones por las que tal afirmaci\u00f3n es cierta.<br \/>\nLo importante de las <strong>estructuras discursivas es que ellas en s\u00ed mismas son portadoras de significad<\/strong>o, particularmente en cuanto al foco y el \u00e9nfasis, y s\u00f3lo raras veces es posible alterar la estructura discursiva sin cambiar sustancialmente la intenci\u00f3n del autor. Algunas personas han sugerido, por ejemplo, que la historia del Hijo Pr\u00f3digo ser\u00eda mucho m\u00e1s eficaz si se comenzara cuando el joven est\u00e1 cuidando los cerdos como un \u00faltimo recurso para no morirse de hambre. Los sucesos anteriores se podr\u00edan introducir, entonces, mediante retrospecciones y finalmente se describir\u00eda su retorno y la recepci\u00f3n por parte del padre. Si bien para ponerle m\u00e1s vida a la historia, la adaptaci\u00f3n podr\u00eda justificarse, se violar\u00eda gravemente la estructura discursiva empleada por Lucas.<br \/>\nEn verdad, el hijo pr\u00f3digo no es el personaje central de esta historia, como puede observarse mediante el cotejo de las tres diferentes historias en el Cap\u00edtulo 15 del Evangelio de Lucas. Las figuras centrales son<strong> la mujer que pierde la moneda, el pastor que pierde una de sus ovejas y el padre que pierde a uno de sus hijos.<\/strong> El regocijo de la mujer, el regocijo del pastor y el del padre constituyen el tema central de estas historias y, como es obvio, el personaje central necesita ser presentado al puro principio de cada una de ellas. La historia de El Hijo Pr\u00f3digo es en realidad un relato acerca del amor de Dios y no acerca de las haza\u00f1as de un hijo desobediente.<br \/>\nEn Marcos 6.16\u201318, se presenta un registro de hechos particularmente dif\u00edcil, el cual comprende dos retrospecciones mayores y otras menores. Aunque algunos preferir\u00edan reestructurar la historia en un orden puramente cronol\u00f3gico, si se hiciera resultar\u00eda muy dif\u00edcil destacar lo que preocupaba a Herodes. Este oy\u00f3 hablar de la predicaci\u00f3n y el ministerio de sanidad de Jes\u00fas y concluy\u00f3 que deb\u00eda ser Juan, el mismo a quien hab\u00eda decapitado. La ansiedad de Herodes es lo \u00fanico que hace pertinente la historia de Juan el Bautista.<br \/>\nEn muchos idiomas no es posible, como s\u00ed lo es en espa\u00f1ol, i<strong>ntroducir retrospecciones simplemente por medio del pluscuamperfecto.<\/strong> Quiz\u00e1 sea necesario decir, por ejemplo: \u00abHerodes dijo esto porque unos meses antes \u00e9l hab\u00eda mandado hombres para prender a Juan \u2026\u00bb. La segunda retrospecci\u00f3n mayor se puede introducir con \u00abHerodes ech\u00f3 a Juan en la prisi\u00f3n porque previamente Juan hab\u00eda dicho que Herodes no deb\u00eda haberse casado con Herod\u00edas, quien antes hab\u00eda sido la esposa de Felipe, hermano de Herodes \u2026\u00bb.<br \/>\nEn este pasaje del Evangelio de Marcos, la secuencia misma de los sucesos no es tan importante como la conexi\u00f3n entre raz\u00f3n y resultado. Para Marcos, la significaci\u00f3n de esta historia reside en el \u00abporqu\u00e9\u00bb de lo sucedido y no en los hechos mismos. En algunos idiomas puede ser realmente necesario reordenar el pasaje de manera que el orden ling\u00fc\u00edstico corra parejo con el orden de la historia; pero si tal cosa se hace, deben marcarse muy claramente los elementos focales y establecer expl\u00edcitamente las razones que provocan la acci\u00f3n, a fin de compensar lo que se pierde por el reordenamiento ling\u00fc\u00edstico.<br \/>\nAl intentar trasladar de modo sistem\u00e1tico y fiel una secuencia de eventos, puede que se infieran en el lenguaje receptor relaciones que quiz\u00e1 no existen en el documento fuente. As\u00ed, en una traducci\u00f3n de Marcos 15.37\u201339, la relaci\u00f3n entre el grito doliente exhalado por Jes\u00fas, la ruptura del velo del templo y la afirmaci\u00f3n del centuri\u00f3n podr\u00eda ser mal comprendida. Algunos podr\u00edan imaginar que el centuri\u00f3n mismo vio romperse el velo del templo y que esta fue la raz\u00f3n por la cual exclam\u00f3 que Jes\u00fas deb\u00eda ser \u00abel Hijo de Dios\u00bb. La ausencia de tal conexi\u00f3n se puede se\u00f1alar en algunos idiomas mediante una part\u00edcula adversativa al inicio del vers\u00edculo 39; inclusive en dicho vers\u00edculo se podr\u00eda comenzar un nuevo p\u00e1rrafo como recurso para se\u00f1alar la ruptura.<br \/>\nHay ciertamente numerosos pasajes de las Escrituras en los que un traductor se ver\u00eda tentado a introducir<strong> reformas estil\u00edsticas<\/strong>. Los m\u00faltiples casos en que Pablo emplea anacolutos, es decir, oraciones que comienzan de una manera y terminan con una estructura diferente, son un ejemplo de lo dicho. Algunos traductores desear\u00edan atenuar el car\u00e1cter antigramatical de tales expresiones supliendo las formas apropiadas; sin embargo, el estilo de Pablo, intensamente pleno y desbordante y en parte caracterizado por esas secuencias antigramaticales, refleja con exactitud el movimiento espont\u00e1neo y complejo de su pensamiento. Las fisuras sint\u00e1cticas de la estructura ayudan a mostrar algo de la intensidad emotiva que debe haber conmocionado al ap\u00f3stol cuando dict\u00f3 sus cartas.<br \/>\nLa tarea del traductor no es la del corrector. Los traductores no est\u00e1n para mejorar el original, sino para reflejarlo concienzudamente. En otras palabras, no tratar\u00e1n, por ejemplo, de aclarar las relaciones oscuras entre las ideas expresadas en la Primera Ep\u00edstola de Juan, pues el escritor mismo no lo hizo. Al traductor no le corresponde refundir el original.<\/p>\n<p>No es dif\u00edcil normalmente hacer ajustes en el orden de las cl\u00e1usulas de una oraci\u00f3n, pues en t\u00e9rminos generales resulta f\u00e1cil compensar los cambios de \u00e9nfasis o foco. S\u00ed es en extremo problem\u00e1tico alterar la \u00absecuencia de ideas\u00bb de un discurso amplio, sin introducir rasgos de significado que podr\u00edan ser del todo ajenos a la intenci\u00f3n de la fuente. En el discurso narrativo, es leg\u00edtimo hacer algunas modificaciones menores en el orden de los elementos dentro de un entorno narrativo y se puede justificar la modificaci\u00f3n limitada del orden en que aparecen algunos de los componentes de un mismo episodio, por ejemplo, en un grupo de sucesos muy ligados dentro de un marco espacio-temporal particular. Introducir modificaciones que vayan mucho m\u00e1s all\u00e1 de estos l\u00edmites siempre es arriesgado.<\/p>\n<p>De modo similar, en el caso del discurso argumentativo se podr\u00edan mejorar algunos textos mediante cambios en el orden en que los conceptos espec\u00edficos se relacionan con las afirmaciones gen\u00e9ricas; sin embargo, por lo general, el resultado es alguna deformaci\u00f3n de la intenci\u00f3n original. Como muestra de lo anterior, pi\u00e9nsese en el comienzo de Juan 1 en el cual a ciertos traductores les gustar\u00eda introducir \u00abJesucristo, quien fue llamado el verbo de Dios\u00bb. No cabe duda de que as\u00ed el texto ser\u00eda mucho m\u00e1s comprensible para algunas personas. Pero deforma seriamente la estructura de los primeros dieciocho vers\u00edculos, los cuales se pensaron cuidadosamente para irnos llevando poco a poco al cl\u00edmax, que es la encarnaci\u00f3n.<br \/>\nTambi\u00e9n algunos traductores han pensado que ser\u00eda mejor incorporar la mayor parte de G\u00e9nesis 2 dentro de G\u00e9nesis 1, para lograr un relato de la creaci\u00f3n a primera vista m\u00e1s coherente. Aunque la propuesta sin duda se apoya en motivos muy loables, deforma los antecedentes hist\u00f3ricos de los documentos y a la vez confunde relatos que reflejan orientaciones teol\u00f3gicas muy dis\u00edmiles.<br \/>\nEn la tradici\u00f3n secular y particularmente en la actitud de la iglesia hacia las Escrituras, siempre se ha respetado enormemente la integridad de los documentos fuente. En buena medida, esto refleja un profundo sentido de responsabilidad hacia el autor original. La tarea del traductor se ha definido siempre en funci\u00f3n de la representaci\u00f3n fiel de lo que el autor original quiso decir y no de lo que el traductor quisiera que hubiera dicho.<br \/>\nSi conoci\u00e9ramos mejor los respectivos patrones de las estructuras discursivas de las lenguas fuente y las receptoras, estar\u00edamos en mejor disposici\u00f3n para modificar considerablemente la forma y, a la vez, conservar los valores connotativos y focales. Pero en vista de lo relativamente restringido del corpus de los textos del Antiguo y Nuevo Testamentos y lo limitado de nuestros conocimientos de la teor\u00eda del discurso y su particular aplicaci\u00f3n a los diversos idiomas receptores, hay mayor probabilidad de que la alteraci\u00f3n radical del texto conduzca al error que a una soluci\u00f3n v\u00e1lida. Por otra parte, en comparaci\u00f3n con las estructuras m\u00e1s o menos obligatorias de los sonidos, las palabras y la sintaxis, el plano del discurso ofrece mayor n\u00famero de estructuras facultativas. Aunque los valores de las estructuras discursivas correspondientes pueden no ser id\u00e9nticos, en su mayor\u00eda resultan m\u00e1s o menos equivalentes.<br \/>\n<strong>El g\u00e9nero literario<\/strong><\/p>\n<p>Existen en todos los idiomas diversas clases de formas literarias. Algunas de las m\u00e1s comunes son: cartas, biograf\u00edas, novelas, ensayos, poes\u00eda y narraciones de acontecimientos. En cuanto al texto b\u00edblico, algunos de los g\u00e9neros literarios m\u00e1s distintivos se encuentran en los escritos apocal\u00edpticos (por ejemplo: el Apocalipsis y partes sustanciales de Daniel y Ezequiel), los discursos prof\u00e9ticos, los reglamentos legislativos y las colecciones de proverbios.<br \/>\nEn cierto sentido, los Evangelios representan un g\u00e9nero literario bastante particular. Aunque contienen una gran veta de naturaleza biogr\u00e1fica, esencialmente no pertenecen al g\u00e9nero. Ante todo, son documentos apolog\u00e9ticos orientados a convencer a los lectores de la verdad de la revelaci\u00f3n de Dios en Cristo y de ah\u00ed que no sigan un orden estricto de desarrollo biogr\u00e1fico ni intenten dar el tipo de descripci\u00f3n y antecedentes informativos esperables de un tratamiento de car\u00e1cter biogr\u00e1fico. Todo su inter\u00e9s se centra en la significaci\u00f3n \u00fanica de Jesucristo como revelaci\u00f3n de Dios y en virtud de tal prop\u00f3sito algunos de los rasgos m\u00e1s familiares de la biograf\u00eda humana por ejemplo, las descripciones de la apariencia personal no son pertinentes.<br \/>\nEn la medida en que los valores de ciertos g\u00e9neros literarios difieren de un idioma a otro, no es de extra\u00f1ar que algunos hayan pensado que ciertas formas literarias de las Escrituras son anticuadas y podr\u00edan mejorarse. Por ejemplo, alguien ha recomendado que las Ep\u00edstolas Paulinas sean refundidas como ensayos y que la Ep\u00edstola a los Romanos se reestructure al modo de un \u00abensayo legal\u00bb.<br \/>\nUna reestructuraci\u00f3n de Romanos 1.4 dio como resultado la siguiente versi\u00f3n: \u00abEste hombre Jes\u00fas claramente se identific\u00f3 a s\u00ed mismo como Hijo de Dios, nuestro Superior y Administrador, mediante la manifestaci\u00f3n de divina supremac\u00eda espiritual, sufriendo voluntariamente la muerte y demostrando la completa recuperaci\u00f3n de la vida\u00bb. Hay aqu\u00ed un grave error exeg\u00e9tico al interpretar a Jes\u00fas como el agente de su identificaci\u00f3n como el Hijo de Dios mediante la \u00abmanifestaci\u00f3n de divina supremac\u00eda espiritual\u00bb, cuando en realidad Dios es el agente primario. A su vez, la traducci\u00f3n de \u00abSe\u00f1or\u00bb por \u00abSuperior y Administrador\u00bb es totalmente impropia de su personalidad y \u00absufriendo voluntariamente la muerte\u00bb resulta una adici\u00f3n injustificada.<br \/>\nLo que es aun m\u00e1s cuestionable en esa traducci\u00f3n es el hecho de fallar seriamente en cuanto a reflejar el esp\u00edritu y el tono de la Ep\u00edstola a los Romanos.<br \/>\nEsta carta revela un profundo inter\u00e9s personal por la vida espiritual de la comunidad cristiana de Roma. La pomposidad verbal simplemente nada tiene que ver con el ministerio de Pablo, pues deliberadamente evitaba las palabras altisonantes y eligi\u00f3 basar sus argumentos en el poder del Se\u00f1or crucificado y resucitado. Los traductores no deben aspirar a reescribir el texto, sino a reproducir el esp\u00edritu y el significado del documento original. En su empe\u00f1o procuran conservar en lo posible las formas originales, siempre y cuando ello no conduzca a una deformaci\u00f3n grave del contenido.<br \/>\n<strong>La dimensi\u00f3n de la forma<\/strong><\/p>\n<p>La dimensi\u00f3n de la forma alude a las categor\u00edas de transliteraci\u00f3n, estructuras morfol\u00f3gicas, estructuras de la frase, recursos ret\u00f3ricos, versos m\u00e9tricos, lenguaje figurado, estructura discursiva y g\u00e9neros literarios. Puede considerarse como un continuum que va desde los grupos de rasgos m\u00e1s obligatorios y formalmente condicionados hasta los m\u00e1s facultativos y menos condicionados.<br \/>\nCuando alguien se ocupa de niveles como la transliteraci\u00f3n, no vacila en hacer adaptaciones radicales, pues las estructuras son casi por completo arbitrarias y su carga sem\u00e1ntica es m\u00ednima. Sin embargo, no se cambia de modo significativo el g\u00e9nero literario de una comunicaci\u00f3n porque \u00e9ste es en s\u00ed portador de mucho sentido y tiene muchas m\u00e1s estructuras paralelas en diferentes idiomas.<br \/>\nEn cuanto a las estructuras morfol\u00f3gicas, aqu\u00ed la necesidad de adaptaci\u00f3n se hace menor, aunque no se vacila, casi, en hacer numerosos ajustes, pues muchos de los cambios morfol\u00f3gicos son obligatorios y las modificaciones no representan notables alteraciones de significado. Aunque en grado menor, lo mismo vale para los cambios en la estructura de la frase.<br \/>\nLos rasgos de los mecanismos ret\u00f3ricos, los versos m\u00e9tricos y el lenguaje figurado implican menos adaptaci\u00f3n, pues se intenta conservar en lo posible sus valores formales; es decir, su impacto. Siempre que se necesiten cambios, se debe poner alg\u00fan empe\u00f1o en compensar cualquier p\u00e9rdida acudiendo a otros efectos ret\u00f3ricos que correspondan.<br \/>\nLa necesidad y las posibilidades de adaptaci\u00f3n se reducen mucho m\u00e1s todav\u00eda cuando se abordan los planos de la estructura discursiva y el g\u00e9nero literario. En principio, deben rechazarse las alteraciones o transposiciones extensas, pues inevitablemente conducen a notables cambios de sentido y violan las unidades formales m\u00e1s extensas que dan cuerpo al prop\u00f3sito de la comunicaci\u00f3n original. En virtud de los rasgos especiales de la fuente y el idioma receptor, en el caso de ciertos textos el orden de los rasgos de la dimensi\u00f3n formal puede justificar determinados cambios. No obstante, el principio fundamental sigue en pie: conforme se va de las estructuras m\u00e1s restringidas y menos significativas hacia las m\u00e1s inclusivas y cargadas de sentido, va disminuyendo significativamente el grado en que los cambios formales son aconsejables y necesarios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Nida, E. A., &amp; Reyburn, W. D. (2000). Significado y diversidad cultural (pp. 61\u201385). \u00a0Sociedades B\u00edblicas Unidas. Hay en todo mensaje dos elementos portadores de sentido: la forma y el contenido. Si el traductor desea comunicar adecuadamente el significado &hellip; <a class=\"kt-excerpt-readmore\" href=\"https:\/\/www.sbch.cl\/sitio\/la-forma-del-mensaje-biblico\/\" aria-label=\"La forma del mensaje b\u00edblico\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":10780,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[923],"tags":[],"class_list":["post-10806","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencias-biblicas"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.sbch.cl\/sitio\/wp-content\/archivos\/background-e1490025151510.png?fit=1200%2C599&ssl=1","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pInKk-2Oi","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.sbch.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10806","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.sbch.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.sbch.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sbch.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sbch.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10806"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.sbch.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10806\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sbch.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10780"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.sbch.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10806"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sbch.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10806"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.sbch.cl\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10806"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}