Acuerdo Vida en Pareja, Columna capellán Cooper

Pastor Alfred Cooper. Capellán Evangélico en el Palacio de La Moneda

Muchos han sido muy cariñosos al expresarme su apoyo y oración en estos últimos días, específicamente con relación a los últimos acontecimientos. Algunos, con respeto e integridad me han preguntado cuál es mi postura específica ante el AVP. Un Capellán en la Moneda está principalmente para cuidar a los evangélicos en el Palacio y para apoyar pastoralmente a los que trabajan allí a la medida que la jornada 24/7 lo permita. ¡Me gustaría poder proponer las leyes del país pero no es mi rol! Sin embargo, ante la pregunta respondo:

«Mi postura es y siempre ha sido la bíblica, que el matrimonio es entre un hombre y una mujer, y que niños son mejor criados en este ambiente natural(como respalda la OMS). No creo que la sociedad «progrese» confundiéndola con leyes que crean situaciones de «cuasi matrimonio» tanto para parejas heterosexuales como homosexuales. Tanto el Presidente como el Gobierno lo saben y agradezco que respeten mi posición. No fui invitado a la Ceremonia de firma de la Ley el otro día, que lo entendí como un compromiso electoral del Presidente. Lo he dicho públicamente y en los medios que mi postura será siempre en defensa de la familia tradicional. Pasamos demasiado tiempo en la iglesia ayudando a matrimonios disfuncionales y, gracias a Dios, viendo los maravillosos resultados de familias restauradas, como para no entender que esto es lo que Chile necesita sobre todo, y no más confusión valórica.

En la Moneda represento a evangélicos de muchas persuasiones. La vasta mayoría de mi posición… apreciamos la democracia en la cual todos tienen derecho a expresar sus opiniones y buscar sus opciones ante la Ley, incluyendo la minorías sexuales. Los evangélicos sabemos lo que es ser discriminados y por eso no negamos a nadie el derecho a expresarse en democracia. Habiendo dicho eso recuerdo que nosotros los cristianos también tenemos derechos de expresar lo que pensamos y creemos. Al entregar la posición bíblica y que el matrimonio jamás se podrá entender en su contexto bíblico y social como otra cosa que entre un hombre y una mujer, creemos que es lo mejor y más saludable para la sociedad en general, siendo, a nuestro parecer, instituciones creacionales y honrosos entre todos los hombres. En efecto no son sólo los cristianos que lo ven así, sino que todas las religiones y hasta muchos sistemas humanistas también. Aunque algunos evangélicos me han expresado su conformidad que en un proceso democrático quienes no adhieran a los fundamentos cristianos puedan gozar de leyes que les beneficie, la vasta mayoría de los evangélicos y católicos (y de chilenos ya que sabemos por las últimas encuestas que más de 60% de los chilenos no apoyarían el matrimonio homosexual con adopción de niños) y no quieren que las leyes pasen en el Parlamento. Pareciera que desde la perspectiva legal, discernimos después del útlimo fallo cn relación a la Ley Anti Discriminación, que la Corte Suprema reconoce esta realidad. Ya existen fórmulas por las cuales parejas pueden ordenar sus patrimonios, herencias si así lo desean. La Ley de divorcio ya hace innecesarias «uniones de hecho».

En ese sentido no existe discriminación alguna. Cuando me he referido a veces a que arreglos homosexuales debemos debatirlos bajo otra nomenclatura, «homomonios» («homo» de «mismo»), es porque quisiera diferenciar entre un matrimonio tradicional, bíblico y otras opciones que nuestra sociedad no conoce hasta ahora. Será de esa manera importante definir, estudiar, preguntar qué privilegios o derechos debe tener un homomonio ante la ley y en la sociedad. No existen «derechos de homomonios» porque no han sido claramente debatidos ni expuestos en este país. Los derechos de matrimonio siguen para todo chileno, con una persona del sexo opuesto. Una vez debatido bien el tema es que la democracia vota aprobar o no leyes acerca de homomonios, no antes. Me parece inmaduro el momento para pasar estas leyes. Chile no está listo para esto.

Este debate no es nuevo. He participado en intercambios públicos con líderes de movimientos homosexuales. He tratado de ser amigo de ellos como digo «amigos en controversia» porque pienso que los cristianos no debemos rechazar sin diálogo a nadie. Al contrario, abrazamos a personas de toda persuasión o tendencia sexual, les presentamos a Cristo el Salvador y espero, los tratamos en el amor de Cristo siempre. Siempre serán bienvenidas a nuestras iglesias para escuchar al Palabra de Dios y recibir comunidad cristiana que los rodea. Muchos de ellos han recibido ayuda y son miembros de nuestras iglesias. Los respetaremos y aconsejaremos dentro de los parámetros de lo que la Biblia propone.

Para no alargar, este resumen explica mi posición personal. He sentido de Dios en estos días un fuerte llamado a la oración y la intercesión y por eso estoy llamando a los cristianos de toda persuasión que LOS VIERNES AYUNEMOS Y OREMOS POR NUESTRO PAIS PARA QUE EXPERIMENTEMOS LUEGO UNA SOBERANA VISITACION DE DIOS A NUESTRA SOCIEDAD, UN EVANGELISMO QUE LLEVE A MULTITUDES A CRISTO Y A SU PALABRA. NADA CAMBIA UNA SOCIEDAD TAN PROFUNDAMENTE, AFECTA SU ETICA Y EDIFICA SU BIENESTAR COMO TAL AVIVAMIENTO.

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El contenido de las columnas es de resposabilidad del autor y no necesariamente representa el punto de vista de Sociedad Bíblica Chilena.