
Le compartimos el desgarrador testimonio de Claudio Gonzalez, funcionario de Sociedad Bíblica que vivió el terremoto, desesperación y aislamiento en Concepción.
Queridos Amigos Colegas y Compañeros de trabajo:
Antes que nada quisiera dar infinitas gracias a Dios, y a todos ustedes por sus oraciones.
Siendo las 03:35AM Del día 3 de Marzo, regrese a mi casa, aunque estoy muy cansado luego de casi 14 horas de viaje y transcurridos exactamente 5 días de la tragedia que todos ustedes conocen, no puedo descansar sin escribir esta nota de agradecimiento y contarles en parte, lo que he vivido en estos días.
El día 26 de Febrero regrese a Chile después de unas semanas de arduo trabajo por Miami, en el regreso Dios me amonestó durante la noche y desperté llorando en el avión sin saber que ocurría y sin entender que me pasaba. Desperté llorando, Ore durante esa noche no sabía que pasaba en mi. Ese día aterricé en la ciudad de Lima como las 5:00 AM, y tenía que esperar mi vuelo que salía a las 9:00 AM rumbo a Santiago. Esperaba llegar a Santiago a las 01:00 PM, pero el vuelo se retrasó y llegue a Chile a las 6:00 PM. Estaba un poco agotado pero decidí viajar a Concepción para descansar por el fin de semana, mi mama me pidió que no saliera por que recién venia llegando, yo le dije que necesitaba descansar un poco para enfrentar la siguiente semana que tendría mucho trabajo.
Decidí viajar, tome un Bus y salí por tierra, en 6 horas estaría en la Ciudad de Concepción. Pedí a un amigo que fuera por mí al terminal de buses, bueno al estar en camino, 5 horas de viaje, ocurrió la tragedia.
Hoy le doy gracias a Dios que fue a 5 horas y no antes, mas adelante sabrán por qué.
Luego de ocurrido el Terremoto, el bus intento seguir, no sé cómo continuamos pero como las 4:30 de la mañana llegue a destino. Gracias a Dios aun me esperaban, mi amigo estaba en pánico, había vivido el terremoto en camino al terminal de buses conduciendo su auto.
Luego del terremoto se corto el Internet (El bus tenía Servicio de Internet a bordo) también se cortó la señal de mi Celular. Al estar arriba pensé que era terrible, no tener Internet, y menos señal de celular para mí era más terrible que el terremoto mismo.
Al ir en el bus despertado por un movimiento muy fuerte, que duro casi dos minutos, abrí los ojos y vi a todos los pasajeros impactados, todos empezamos a intentar comunicarnos para saber bien que había pasado. Uno de los pasajero se contacto con alguien, no sé cómo, pero dijo a gran voz ¡Esto fue un terremoto!.
Luego de un tiempo que estuvimos detenidos el Bus comenzó a andar, todos queríamos tener información y el bus lentamente en medio de una carretera oscura sigo el camino, pasamos muchos baches fuertes, pero en la oscuridad no se notaba por donde pasaba. Luego de unos 40 minutos llegamos al último Peaje del camino, donde nos dieron más información, y nos dijeron que había pasado, hasta ahí para mí lo más terrible era que No tenia Celular y no tenia Internet.
Al seguir avanzando empecé a ver mucha gente por la orilla de la carretera, muchos autos detenidos, nos decían que no continuáramos que el mar se podía salir, pero el bus recibió órdenes de la policía que continuara y llegara a Destino, porque no había peligro.
Cuando me baje me esperaba mi amigo, el estaba en pánico y me pidió que condujera el auto hasta su casa, fue mi primer pensar, que pasa dije el también está nervioso porque no tiene señal Celular?
Esa noche conduje hasta la casa donde me hospede, como a 45 minutos de la Terminal, tuve que pasar por la Orilla del Rio Bio Bio, por el Centro de la Ciudad de Concepción, y en medio de la oscuridad, escuchaba sirenas, gritos, gente desesperada, hasta ahí no entendía lo que pasaba, pero estaba nervioso, habían árboles en las calles, muchas piedras y era difícil conducir. De repente se me cruzó una madre desesperada, no pude hacer más que detenerme, me gritaba por favor ayúdame, tengo mis hijos solos y necesito llegar a mi casa, le pregunte que para donde iba y la subí al auto, otra vez me llamo la atención, yo sufría por la señal de mi teléfono, y ella estaba en Pánico, estaba tan desesperada que se tiro a al auto en marcha. Cuando la deje en su destino ella me agradeció tanto recuerdo que me tomo la mano, y sentí algo especial, pero aun no entendía bien que pasaba.
Luego de un viaje muy complicado empecé a ver calles cortadas algunas en pedazos, autos chocados, muchos vidrios en las calles, alarmas, yo no entendía realmente que había pasado.
Cuando llego a la casa donde iba abrimos la puerta y veo salir de la casa de más atrás a los padres de mi amigo corriendo a recibirnos, ellos lloraban y nos abrazaban, yo aun no entendía nada. Pensé que habían agrandado la casa, pero realmente todos los muros de atrás habían caído por el terremoto. Pero como era de noche, yo no entendía nada.
Ellos no quisieron entrar a la casa, y yo les dije no se preocupen yo les ayudo y entre, mi celular aun tenia carga, aunque sin señal, entonces lo use como mi linterna, y ahí aprendí una lección más de este viaje.
Estamos tan acostumbrados a tener nuestro celular, estamos tan acostumbrados a usarlo, que no nos damos cuenta para lo que sirve, como cristianos activamos en la iglesia, creemos que hacemos mucho, pero no nos damos cuenta que somos luz del mundo, que alumbramos en la oscuridad y que donde hay luz podemos ver.
A través de esa luz, empecé a caminar sobre el vidrio, todo estaba roto y en el suelo, levante 4 televisores, revise que no estuvieran quebrados, levante muebles y empecé a abrirme paso por la casa, todo era un caos, los muebles estaban todos fuera de lugar, cada cosa que pisaba no sabía lo que era. Como pude y con mi pequeña linterna (mi Celular) vi lo que un simple movimiento que me despertó en un bus, había hecho en una casa por dentro.
Pasado todo este tiempo empezó a amanecer, cada dos o tres minutos habían temblores fuertes, yo estaba empezándome a asustar, quería regresar a casa, pensaba que en casa todo estaba bien y que lo que vivía era solo en esa ciudad donde estaba de visita.
Esa noche no dormí, los dueños de casa luego de un rato se sentaron en el sillón y empezaron a conciliar el sueño, cuando venían las replicas, ellos saltaban y despertaban, yo miraba desde una silla y esperaba la siguiente replica, estaba muy asustado. Quería regresar. El día Sábado nos dedicamos a ordenar todo el desastre, sacar todos los vidrios nos costó un poco, cuando llegó la hora del almuerzo, me di cuenta que no teníamos en que comer, todos los platos estaban rotos, pensé en salir a comprar, pero me di cuenta que estaba todo cerrado, producto de lo que había ocurrido por la noche. Ese día comí en unas fuentes plásticas que habían en la casa, para que decirles lo buena que estaba esa comida. Pasada la hora de la comida, me empecé a enterar que el terremoto no solo había sido en donde yo estaba sino que había afectado gran parte del país, no crean que me entere por la televisión y mucho menos por Internet, fue un vecino que paso que había escuchado la radio, y el nos dio más datos, dijo que el terremoto había sido grado 9, que se había sentido desde la Quinta Región, eso era toda la información con la que contaba. No saben cómo añoraba el Internet, la televisión, pero no tenia forma de acceso a él, con gran alegría pensé y dije, gran idea, mi celular siempre me salva de todo, el que tengo tiene radio, ahí voy a escuchar y me informare, si no tiene señal que por lo menos me sirva para saber que ocurre. Esa tarde casi agoto la batería escuchando las cosas que estaban pasando, para mí todo era un cuento y mi pesar era, Celular sin Señal, no tengo Internet y ahora agregaba otro problema mas estaba casi sin batería.
Después de todo y de escuchar todo lo que había oído necesitaba comunicarme con mi familia, quería saber como estaban, el terremoto no solo lo vivió el bus en el que venía, ni la ciudad por donde había pasado, ni solo la casa en la que había llegado, también los míos, eso me complico la vida y por primera vez entre en pánico, me acordé de la mamá que me detuvo esa noche, la que llevé y se despidió dándome la mano, en ese momento sentí la mano de Dios conmigo y recordé lo que había vivido.
Después de llorar un poco sentí la paz de Dios en mi vida y me dormí.
A la mañana siguiente y como todos los días sonó mi celular, desperté de un salto, como nunca, y dije tengo señal, alguien me llama, se arreglo todo, mi celular funciona!!!!!! Pero no era así, solo fue la alarma de mi celular, lo apague, ya que casi no me quedaba batería, y empecé a pensar como hago para comunicarme con mi familia, como hago para regresar a casa, pedí si podían llevarme muy temprano al terminal de buses, pero la respuesta fue: seguro no habrán buses. Volví a insistir y me respondieron: tenemos otro problema no nos queda suficiente combustible para regresar de la terminal, no se preocupen yo pago, y saque mi súper tarjeta, que terrible ni la tarjeta ni el dinero servía no estaban vendiendo nada.
Ese día domingo fue terrible, me estaba desesperando, necesitaba saber de mi familia, recuerdo que Salí un momento a la calle necesitaba pensar, reflexione en los míos y como estaban, cuando estaba en la calle empecé a ver otra realidad que yo no conocía, no lo había visto nunca, la gente empezó a pasar con carros de cosas, la gente corría, saltaban de felicidad, se llamaban y venían mas y mas, al mirar más detenidamente estaban saqueando los supermercados, los abrían con palos, patadas sacaban todo lo que podían, era algo terrible, tierra de nadie, empecé a caminar y en la estación de servicios despedazaron todo, la gente necesitaba combustible y empezó a sacarlo con palos y botellas como podían, cuando vi eso, me asuste mas, necesitaba saber cómo estaban en mi casa, necesitaba regresar, esa tarde, llego alguien en auto a la casa donde estaba y le pedí por favor que me llevara a la terminal para ver si encontraba un bus para regresarme, y si no habían buses que me sacara de la ciudad donde encontrara Internet, para comunicarme, o comprar un ticket de avión o lo que fuera, el me dijo el Aeropuerto en Santiago está cerrado, la terminal de buses también, debe haber sido tal mi desesperación, que me llevaron, llegue a la terminal, pero no encontré nada, no había forma de salir, cuando veníamos de regreso, a las afueras de la cuidad en mi celular me llego un mensaje que decía ESTAMOS ORANDO POR TI, fue tal mi alegría que grite y dije por favor paren el auto, se detuvieron y tenia señal, logre comunicarme a casa, mi mama estaba feliz, y daba gracias a Dios. Ellos estaban preparando viaje para venir a buscarme, no había forma de comunicarse. Pero Dios me dio la oportunidad de hacerlo.
Esa tarde después de comunicarme con mi familia, Dios me abrió los ojos, y pude empezar ver la necesidad de la gente, Un terremoto, sin luz, sin agua, sin gas, sin dinero, sin combustible, sin casa, sin auto, y lo más terrible algunos sin familia.
Cuando llego la noche no pude dormir entre todos los vecinos hicimos guardia, porque estaban robando las casas, se dicto el toque de queda, y nadie podía salir de la casa desde las 18:00 hasta las 12:00 del día siguiente. Durante el día había visto gente saqueando supermercados y estaciones de servicio, pero por la noche pude ver gente intentando robar, y pandillas peleando, vi los militares corriendo tras la gente, disparando, vi como entre pandillas se peleaban con armas y hasta vi matarse a dos. Yo escondido abismado, porque en el bus mi problema era el Celular, el Internet, luego el no poderme comunicar con mi familia, y no lograba ver la necesidad de la gente.
Al otro día fue peor más saqueos, mas desastre, más dolor.
Ese día lunes tuve noticias, mi familia venia en auto a buscarme, Gloria Dios estaba feliz, ellos salieron a medio día de Santiago, y llegarían por la noche, yo calculaba esa noche estaré de viaje y a mas tardar por la mañana en casa. Pero no fue así, el mal estado de las carreteras, hizo que el viaje de 6 horas normalmente tardara más de 10, adicionalmente el toque de queda impidió que entraran a la ciudad, tuvieron que dormir a las afueras en el auto, hasta las 12 del día, para luego ingresar a la ciudad, esa noche no dormí, pensando que pasaba, porque no llegaron, que les paso, fue terrible una vez más.
Gracias a Dios llegaron al otro día, después de un gran esfuerzo, me vinieron a buscar, traían agua, dulces, una bebida, azúcar, pan, en la casa estaban felices, y yo mucho más, me iba a casa.
Cuando regresábamos le pedí a mi hermano que diéramos una vuelta a la ciudad, quería ver lo que había recorrido de noche, y realmente es terrible, pasado 4 días ver los edificios en el suelo, ver la gente atemorizada, ver las filas de gente en busca de agua, bañándose en la calle, buscando leche, pañales para los niños, ver a los hombres en busca de gasolina, peleándose por el turno, fue duro verlo, luego pasamos por Talcahuano, una de las ciudades azotadas por el Tsunami, esto me conmovió aun mas, el olor que se percibía era horrible, el lodo que había en las calles era insalubre, las embarcaciones estaban en la ciudad, el mar había arrasado con todo, las casas estaban desoladas, y la gente intentaba limpiar, con lo poco que tenían.
En el camino pude escuchar la radio, y escuchar de otras ciudades que habían sido atacadas por Tsunami, Constitución, algunas Islas, etc. es realmente horrible, estoy conmovido.
Al regresar, después de haber visto todo lo que vi, salimos a la carretera, esa carretera estaba en perfectas condiciones, al salir de esa y entrar a la otra llegamos al punto donde estaba el bus el día del terremoto, hasta ahí estaba todo ok, y nuevamente vi la mano de Dios con mi vida, desde ahí y hasta la entrada de Santiago la carretera tenia puentes cortados, pedazos hundidos en la tierra, cada vez que veía un puente cortado le daba gracias a Dios, porque me había librado, realmente soy un agradecido de Dios.
Cuando llegue a casa, pude comer comida, vi mi cama, había luz, agua, después de 6 días puedo bañarme, como no agradecer a Dios porque me cuido y protegió.
Doy gracias nuevamente a Dios y a ustedes por todas sus oraciones.
Quiero pedirles que oren por nuestro Chile, un país quizás con fama de tener buena economía, de estar bien en Latino América, con índices no tan altos en la pobreza, pero hoy hay una parte en mi país que está sufriendo, hay una parte que necesita ayuda tanto en lo material como también tener la esperanza.
Nuevamente me doy cuenta que el trabajo en el que estamos no es solo distribuir una porción o una Biblia, hay muchos necesitados, pobres y no pobres, gente en dolor y gente alegre, no es solo estar en una oficina viendo números, sino que nuestro trabajo trasciende y toca vidas, a través de esta historia que viví les animo a redoblar los esfuerzos.
Tengo muchos deseos de volver esta semana al lugar, esta vez equipado, con auto, con combustible, con mucha ayuda, por sobre todo con la Palabra de Dios. A veces nosotros tenemos nuestros planes, pero realmente Dios tiene planes que impactan nuestras vidas.
Dios en su soberanía, permitió que esto ocurriera, Chile necesita de nuestra ayuda. Dios nos ama, y él a través de nosotros sus hijos, nos insta a cumplir parte de nuestra misión y llegar a los necesitados. La humanidad completa necesita del Amor de Dios y de la ayuda del prójimo, no nos olvidemos de los pueblos que sufren, desastres naturales.
Oremos por Chile
Oremos por la Reconstrucción de Haití
Oremos por Perú.
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