La Palabra de Dios y los avances en la tecnología

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por Andrés Casanueva – Coordinador Regional – La Fe Viene Por el Oír

En los últimos años, el avance de la tecnología ha sido asombroso. No solo hemos visto ese desarrollo tecnológico en todas las áreas del quehacer humano, extendiéndose hasta zonas muy remotas. También esto ha llevado aparejado el uso de dicha tecnología para acelerar los procesos que permiten el cumplimiento de la Gran Comisión. Por ejemplo, hoy los medios de transporte permiten a costos accesibles, la movilización de los misioneros a los puntos más extremos y en menos tiempo; el uso de las computadores ha permitido traducir, editar, imprimir y transmitir la Palabra de Dios a muchas más lenguas y consecuentemente a más personas; los medios masivos de comunicación así como las redes sociales han empujado la transmisión del mensaje de Dios a casi cada persona del planeta aunque también ha permitido que llegue todo tipo de mensaje.

Sin duda hoy más que nunca en la historia de la humanidad, los avances nos permiten predicar el mensaje de salvación, usando los diversos medios que la creatividad humana – la misma expresión creadora del Creador del universo – ha puesto al alcance de la iglesia.

Muchas más organizaciones, iglesias, movimientos e individuos han visto la potencialidad de estos avances, y así como el ser humano lejos de Dios los puede usar para dañar, el hijo de Dios los ha santificado usándolos para servir al Señor, a su iglesia y a aquellos que siguen siendo añadidos por el mismo Señor cada día a su pueblo.

Por cierto que algunas de estas organizaciones van a la vanguardia, no solo en el uso de dichos avances creados por el mundo secular (adaptando su uso para los fines del reino, como ha sido la Internet y tantos otros), sino además creando ellos mismos nuevos avances. Este es el caso de Faith Comes By Hearing (FCBH) conocido también como La Fe Viene Por el Oír, quienes han desarrollado tecnología propia para alcanzar a más de dos tercios de la población mundial, a través de dispositivos digitales que proveen el audio de la Palabra de Dios a los grupos de culturas orales del mundo actual.

FCBH comenzó usando casetes en la década de los setenta, para luego desarrollar un dispositivo digital llamado Proclaimer (Proclamador). Este dispositivo contiene todo el Nuevo Testamento grabado en audio de forma dramatizada. Y considerando la realidad de los lugares a dónde se quería alcanzar, se le proveyó de baterías de larga duración que son cargadas por electricidad, panel solar o una manivela, no teniendo así limitaciones los usuarios de zonas más remotas y aisladas, para ser expuestos a la Palabra de Dios de manera sistemática de principio a fin en grupos de oyentes que se reúnen cada semana para ser discipulados directamente por medio de las Escrituras.

Con los años el ministerio FCBH ha desarrollado dispositivos de diversos tamaños, como el Proclamador mediano (para uso de grupos familiares), el BibleStick (para uso personal) y sigue desarrollando otros. Así mismo ha usado discos compactos, o dispositivos provistos por otros ministerios. También FCBH ha desarrollado aplicaciones para descargarse de Internet y ser utilizadas en computadores así como en celulares.

Cabe hacer notar que FCBH es una organización que durante casi 40 años ha provisto las grabaciones de los Nuevos Testamentos, los cuales han sido traducidos por organizaciones cristianas como las Sociedades Bíblicas de varios países bajo la supervisión de las Sociedades Biblicas Unidas, los Traductores Bíblicos Wycliffe, Misión Nuevas Tribus, Traductores Bíblicos Pioneros y otros.

Tradicionalmente para FCBH la tarea comienza cuando una organización dedicada a la traducción bíblica ha finalizado su trabajo de traducción del texto sagrado. Entonces FCBH envía a un equipo humano de grabación (que sirve como socio de grabación), con tecnología de última generación provista por FCBH. Es en el mismo lugar donde están los hablantes de esa lengua que se desarrolla la grabación usando voces de hablantes locales.

Una variante que se ha desarrollado durante los últimos años, gracias al acceso a Internet de muchos grupos étnicos, es realizar grabaciones virtuales, por medio de un programa informático fácil de usar y disponible a los usuarios sin costo.

Luego se envían las pistas grabadas para ser editadas y se añaden los efectos de sonido. Posteriormente se inserta esta grabación terminada en los diferentes dispositivos, y estos se envían a cada grupo de hablantes, quienes junto con los dispositivos reciben ademas entrenamiento para su uso, guía y seguimiento durante el proceso que dure el oír todo el Nuevo Testamento desde principio a fin.

El rol de las Sociedades Bíblicas de cada país es clave para importar los dispositivos y enviarlos hasta los usuarios finales. Por ello uno de los principales socios de FCBH es justamente las Sociedades Bíblicas nacionales. En el caso de Chile, esta colaboración ha permitido que los grupos Quechua, Aymará, Romané, Mapuche y desde el año 2018 Rapa Nui de la Isla de Pascua, cuenten tanto con el texto como con el audio del Nuevo Testamento. Por cierto que también se ha estado proveyendo la Palabra de Dios en Español para iglesias y escuelas. Y respondiendo a la urgente necesidad que ha planteado la inmigración, desde fines del 2018 también se está proveyendo la Palabra de Dios en Creole para los inmigrantes Haitianos

A nivel mundial, debido a la necesidad urgente en la tarea de la traducción bíblica, así como la realidad de culturas orales, es que en los últimos años algunas organizaciones dedicadas a la traducción bíblica, se han sumado a un esfuerzo que está siendo liderado por FCBH para el desarrollo de una herramienta que permita la traducción de más nuevos testamentos o porciones de ello, a más lenguas de manera oral. Este avance parece ser revolucionario, pues se sumará a las tareas que cada organización ya está haciendo para que en pocos años todas las lenguas habladas en el mundo cuenten con la Palabra de Dios traducida y accesible en formato de audio.

Por otra parte, y dado que el acceso a teléfonos celulares en zonas remotas (selva, sierra, islas, etc) ha aumentado mucho, es muy fácil hoy encontrar grupos humanos que en su mayoría posee estos dispositivos, pero no necesariamente acceso a Internet. Por ello hoy en día y gracias a la colaboración con otras organizaciones, estamos comenzando a utilizar un Hub bíblico, que es un dispositivo que permite via Wifi o Bluetooth (sin necesidad de Internet), descargar texto y audio de los Nuevos Testamentos en diferentes lenguas a cada usuario, directamente en su celular.

También y gracias a acuerdos con otros ministerios, estamos dando un salto enorme desde sólo el uso de audio a combinar audio y video; osea, proveer la Palabra de Dios de manera textual, pero a la vez visual. Para ello hemos concordado con el ministerio LUMO, donde ellos proveen las películas basadas en los cuatro evangelios, y nosotros les insertemos el audio en cada una de las lenguas a las que los evangelios han sido previamente grabadas. Sin duda esto va en completa concordancia con el anhelo de introducir a las actuales generaciones a interactuar con Dios por medio de Su Palabra de manera natural.

Es inspirador ser parte de este ejercito de organizaciones, iglesias, donantes, misioneros, pastores, lideres y hermanos unidos en todo el mundo, proveyendo todos sus recursos para que la tarea encomendada por el Señor avance en la misma medida y ritmo que avanza la tecnología.

¿Qué viene para el futuro cercano? Bueno, la tecnología sigue avanzando a pasos agigantados. FCBH está consiente de ello y es por eso que está tratando de usar todos los medios posibles para agilizar y universalizar el acceso a la Palabra de Dios a cada persona en cada lengua y en cada rincón del planeta. Por ello, lo que estamos viendo ahora creemos es sólo el comienzo.

Tenemos la certeza de que el Señor vendrá en el tiempo exacto determinado por el Padre Celestial. Pero en tanto, nosotros no descansaremos para que, antes de que esto suceda, podamos tener parte privilegiada en la Gran Comisión para que la Palabra de Dios corra y sea glorificada como lo ha sido entre nosotros (2 Tesalonicenses 3: 1).